Breve reflexión sobre lo Transhumano

por Fabrice Hadjadj
Intervención en el Patio de los Gentiles, 20-21 de marzo 2011

Resumen en español y documento original en francés

por Fabrice Hadjadj

[...] Podemos retomar una palabra inventada por Dante y decir que el hombre está hecho para "transhumanizar" [pasar más allá de lo humano]. ¿Pero cómo "transhumanizar"? ¿Y qué entender por "transhumanismo"? Esta palabra debe resonar en forma especial entre estas paredes, porque el sustantivo, "transhumanismo", fue acuñado en el año 1957 por el biólogo Julian Huxley, quien fue el primer director de la UNESCO. Lo que es interesante es que este primer director general de la UNESCO no intentó en absoluto el "transhumanismo" a la manera de Dante. Su pensamiento se dirige radicalmente en contra del de la "Divina Comedia", pero tiene la ventaja de hacer manifiesta la única alternativa que se plantea hoy en el mundo moderno.

Hermano de Aldous Huxley, el autor de "Un nuevo mundo feliz [A Brave New World]", se podría esperar que Julian Huxley hubiese estado vacunado contra toda tentación eugenésica. Pero es realidad es todo lo contrario. No es que Julian Huxley fuese incoherente, no, él era de una coherencia extrema. En 1941, en el mismo momento en el que los nazis gaseaban a los enfermos mentales, Julian Huxley escribía con cierta audacia: "Una vez que estén plenamente aseguradas las consecuencias que implica la biología evolucionista, la eugenesia se convertirá inevitablemente en una parte integrante de la religión del futuro, o del conjunto de sentimientos, cualquiera que sea, que en el futuro podrá tomar el lugar de la religión organizada". Estas afirmaciones fueron escritas en el año 1941, pero es en el año 1947 que fueron publicadas en francés, cuando él ya era director general de la UNESCO. En esa ocasión no se cambió ni una línea. Es cierto que Huxley era antinazi, socialdemócrata y sobre todo antirracista (lo que de todos modos no le impidió escribir en el texto ya citado: "Considero como absolutamente probable que los auténticos negros tengan una inteligencia promedio ligeramente inferior a la de los blancos o a la de los de raza amarilla"), pero Huxley pretendía sustituir las religiones tradicionales con las biotecnologías.

Ciertamente, no se trata aquí de enjuiciar a Julian Huxley. Solamente quiero poner en evidencia una ideología tan difundida que no ha perdonado a este lugar y que también ha tenido como ilustre representante a su primer director general. Si en 1957 este primer director general de la UNESCO inventa el sustantivo "transhumanismo", lo hace para no hablar más de "eugenesia", palabra convertida en difícil de utilizar luego de la eugenesia nazi. Sin embargo, se quiere lo mismo: la redención del hombre a través de la técnica. Cito el texto de 1957 que inventa el término, en él se explicita este "nuevo principio": "La calidad de las personas, y no solamente la cantidad, es lo que debemos obtener: en consecuencia, es necesaria una política concertada para impedir que la oleada creciente de la población sumerja todas nuestras esperanzas de un mundo mejor". El "mundo mejor" de Julian no está tan lejos del "Nuevo mundo" de Aldous. Se trata precisamente de mejorar la "calidad" de los individuos, al igual que se mejora la "calidad" de los productos, y entonces, probablemente, eliminar o impedir el nacimiento de todo lo que pueda aparecer como anormal o deficiente.

Entiendan que es la definición misma del hombre lo que está en juego en nuestro encuentro, y en consecuencia, el futuro mismo del hombre. El hombre busca un más allá, por esencia él es transhumano. ¿Pero cómo se realiza el "trans" de lo transhumano? ¿Con la cultura y la apertura a lo trascendente? ¿O con la técnica y la manipulación genética? [...] Ciertamente, la UNESCO es una organización mundial dedicada a la protección y al desarrollo de las culturas. Pero como toda organización actual también está devorada por la lógica tecnocrática, es decir, por el deseo de resolver los problemas en vez de reconocer el misterio. Prueba de ello es la ambigüedad de la cual da testimonio su primer director general. 

Ahora bien, aquí está mi simple pregunta: ¿debemos tomar como director a Julian Huxley o debemos tomarlo a Dante? ¿La grandeza del hombre está en la facilidad técnica de vivir? ¿O bien está en esta laceración, en esta apertura que es como un grito hacia el Cielo, en esta apelación hacia lo que nos trasciende realmente? [...].

Ésta es la oportunidad del Patio de los gentiles: tomar nota de esta nueva situación. No se trata sólo de un "diálogo entre creyentes y no creyentes". Se trata de plantear la cuestión del hombre, de reconocer lo que constituye su especificidad, que no es la de ser un súper-animal más poderoso que los demás, sino la de ser este receptáculo que acoge a toda criatura con amor, para devolverla, con la palabra, con la oración y con la poesía hacia su fuente misteriosa.

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