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Real Academia de Medicina de España
Este documento es una conferencia del miembro de la Real
Academia de Medicina Félix Pérez y Pérez, que la Real Academia ha adoptado como
postura institucional
CLONACIÓN Y CÉLULAS MADRE
Impacto social, ético y moral.
Prof. Félix Pérez y Pérez
Académico numerario de la Real Academia de
Medicina. ...
Real Academia de Medicina de España
Este documento es una conferencia del miembro de la Real
Academia de Medicina Félix Pérez y Pérez, que la Real Academia ha adoptado como
postura institucional
CLONACIÓN Y CÉLULAS MADRE
Impacto social, ético y moral.
Prof. Félix Pérez y Pérez
Académico numerario de la Real Academia de
Medicina. Académico numerario de la Real Academia de Doctores. Catedrático
emérito de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid.
I.- Introducción.
Desde que el 27 de febrero de 1997 anunciara el Instituto
Roslin de Edimburgo el nacimiento de la oveja Dolly (por clonación partiendo del
núcleo de una célula adulta éxito trascendente del investigador lan Wilmut), se
ha creado un temor ante la posibilidad de que la clonación animal pudiera
extenderse a la especie humana, miedo que este momento adquiere amplias
proporciones, miedo global. Estos episodios se producen como consecuencia del
singular desarrollo de las biotecnologías, el desarrollo científico y técnico y
se produce de forma asombrosa a partir del siglo XIX, llamado "siglo de las
luces", en el que se dieron a conocer descubrimientos impresionantes en orden no
sólo a episodios médicos: cirugía, anestesiología, inmunología, así como a las
leyes y principios de Mendel por los que se rige la transmisión de caracteres
heredados; mientras que de otra parte, se acaba de publicar la clasificación de
las especies por parte de Darwin. Estas investigaciones junto con el desarrollo
de la Física, la Química y las Matemáticas crean una preocupación en el hombre
de Ciencia que aspira a conseguir "el conocimiento definitivo" o lo que se
llamó también "soberano de las cosas" (A. Ran). Como consecuencia se puso en
marcha el método experimental para someter a aquellas verdades al referido
método, a fin de comprobar lo que eran simplemente hipótesis, los hechos que
pasaban a ser tesis y finalmente doctrina en orden a su aplicación práctica. Sin
embargo, este planteamiento no tuvo resultados definitivos, puesto que pasamos
al siglo XX con una enorme duda en lo político, social, económico, científico,
técnico y en todas las ramas del saber y del pensar; al punto que se vive una
singular zozobra -duda- que afecta a toda la sociedad, pero particularmente a la
juventud que, actualmente, está también experimentando esta situación.
El siglo XX se caracterizará por un desarrollo más intenso
todavía - descubrimiento en cadena- en orden a conocimientos anteriores
(básicos) en su primera mitad. A este siglo XX se le ha denominado -en
consecuencia"siglo de la Ciencia, siglo del Saber". Últimamente el Presidente
Bush sometía al Parlamento una moción que fue aprobada, en virtud de la cual se
inauguraba la denominada "década de la Ciencia" en orden a los espectaculares
descubrimientos referentes a las células madre, regeneración del sistema
nervioso, etc.
Durante esta primera mitad del siglo XX, el desarrollo
singular de la Física, de la Química, de la Cibernética (ordenadores), etc.,
permite al hombre conocer el Medio Ambiente, proyectarse hacia el Espacio,
llegar a la Luna, lanzar estaciones flotantes en el espacio (verdaderos
paradores) y una serie de conquistas espectaculares.
Resumen:
Las células madre son células indiferenciadas, que se pueden
desarrollar en células diferenciadas o especializadas, manteniendo una función
específica hasta que mueren.
Las células madre se pueden obtener a partir de blastocistos
y pese a su potencial terapéutico, su empleo debido a cuestiones éticas y
morales, ha generado una gran controversia en la comunidad científica.
Sin embargo las células madre pueden obtenerse también, a
partir de células procedentes de tejido adulto que se encuentran en un estadio
quiescente, las cuales al recibir las señales apropiadas se desarrollan en
células diferenciadas. Esta supone una fuente alternativa de células madre, y su
utilización como terapia alternativa para combatir enfermedades degenerativas no
presenta tantos problemas éticos.
Palabras clave: células madre, clonación, biotecnología
Abstract:
Stem cells are non-specialised cells, but capable to develop
into diferenciated (or specialised) cells, that maintain a specific funtion
until they die.
Stem cells are obtained from blastocysts. Despite of their
therapeutic potencial, their origin has generated much controversy and
confrontation because of ethical (and moral) reasons.
However, stem cells can also be supplied by adult cells, that
are present in the tissue in a quiescient stage, waiting for the appropriate
signals to develop into diferenciated cells.
This type of cells is an alternative source for stem cells,
and their utilization for medical treatment of degenerative diseases presents no
ethical problems. Key words: stem cells, clonation, biotechnology
Hacia la mitad del siglo aparece una singular preocupación por los
equilibrios biológicos del planeta (alteración irreversible de los mismos) que
van a definir la denominada "Era Ecológica"; en medio de este ambiente la
Antropología se acerca al descubrimiento de los orígenes del hombre con las
investigaciones del Equipo de Atapuerca (hombre Predecessor) que pondrá en
cuestión las antiguas teorías del Neandertalismo.
La última parte del siglo se caracteriza sin embargo por el
gran desarrollo de las biotecnologías, macro y micro biotecnologías. Las
macrobiotecnologías habían comenzado hace tiempo, en el año 1789 con la puesta
en práctica de la inseminación artificial por el Abatc italiano Lazzaro
Spallanzani. La inseminación artificial se va a difundir de una manera
extraordinaria en la especie animal, consiguiendo un desarrollo magnífico en la
mejora de las especies animales y en la producción de las mismas, circunstancia
que ha contribuido a la enorme producción de alimentos de alto valor biológico
(leche, carne, huevos, etc.) que han contribuido decididamente al desarrollo
físico, mental e intelectual del hombre. Dos años después la inseminación
artificial ganadera suscita interés en la medicina y un médico de Lyon pone en
práctica esta técnica, circunstancia que provoca una enorme impresión desde el
punto de vista ético, moral, religioso, social, etc. El Autor de estas primeras
investigaciones fue procesado por tribunales civiles y también sancionado por la
Santa Sede. La inseminación artificial en la especie humana ha tenido sin
embargo un desarrollo extraordinario (niños de diseño), hoy es perfectamente
conocido la existencia de centros de reproducción, inseminación, etc., que
–normalmente- deberían utilizarse simplemente para resolver problemas de
esterilidad, si bien las cosas son bien distintas.
En el año 1974, comienza a realizarse la fecundación in vitro,
es decir la puesta en contacto en el exterior del organismo de gamentos
masculinos y femeninos (ovocito y espermatozoide), generando de esta manera un
blastocisto que en definitiva es una vida en marcha, aunque incipiente –pero
vida, sin embargo-. Dos años más tarde (1976) nace la denominada
"primera niña probeta",
conseguida como método de tratamiento de la esterilidad de la Sra. Lesley, que
decide por consejo de los especialistas médicos realizar la fecundación in vitro,
trasplantar el blastocisto al útero preparado de la señora (receptora estéril)
resolviendo así el problema y dando lugar al nacimiento de la niña Lesley Braun,
que tendrá ahora 26 años -episodio que se lleva a cabo con absoluta normalidad-.
El nacimiento de la niña probeta plantea un verdadero
problema social, ético, moral, y sobre todo una gran preocupación respecto al
planteamiento ético-religioso, al extremo de que el Cardenal Ratzinger (1983),
con la autorización y consejo del Santo Padre, publica la "Insturcción sobre
Bioética" (22-2-1983) , que el obispo de Valenzuela comunicó a los españoles en
Enero –día de San Pedro- del referido año. La Instrucción no es un documento-
Dogma de Fesino simplemente en este caso se trata de una orientación - normas
orientativas- de interés para los creyentes y no creyentes en orden al
desarrollo de las biotecnologías en reproducción. Este Documento no fue bien
aceptado por los Prelados franceses que plantearon
serios problemas; en definitiva el documento no es un "NO" al desarrollo
científico y técnico en materia de reproducción sino simplemente es un "SI"
a la preservación de la dignidad humana frente al poder del hombre mismo como
consecuencia de los avances científicos y técnicos. Es la defensa sencillamente
de los valores humanos.
El hombre no es "algo" -sino alguien-, no es un
conjunto de órganos y tejidos, es un ser trascendente; cualquiera que sea el
concepto que se tenga del propio ser humano, el hecho repugna a los valores
ostenta el propio ser humano respecto a la dignidad y trascendencia. Estos
valores -dignidad- van en contraposición a que la vida humana pueda ser generada
en un tubo de ensayo y en tal caso, habría que discutir de quién es esa vida
humana: ¿del fabricante de la misma? Esto plantearía un interrogante seriamente
preocupante. En estas circunstancias la referida Instrucción se pronuncia en
contra de la inseminación artificial heteróloga (con material fecundante
distinto al del marido), sin embargo admite la fecundación o inseminación
homóloga cuando se trata de una terapia médica para salvar los problemas de
esterilidad, considerando muy seria la preocupación de aquellos matrimonios que
desean tener hijos. Igualmente se admite la investigación para mejorar los
índices de fertilidad, fecundidad y prolificidad en el humano, así como el
diagnóstico precoz de la gestación y cuantos avances vayan a favor del éxito
procreativo y no alteren los valores y la dignidad del propio ser humano.
-I I- CLONACIÓN
El anuncio de la clonación exitosa en la especie animal
(nacimiento de la oveja Dolly, junio de 1996, anunciado el 27 de febrero de
1997), representa una enorme preocupación respecto a la posibilidad de que la
clonación pueda ser puesta en práctica en la especie humana creando una
verdadera polémica entre los abortistas -partidarios de esta técnica como método
de reproducción y sobre todo de terapia- y los antiabortistas representados por
la Asociación Internacional Pro Vida.
La clonación es una técnica muy antigua que significa la
obtención de un individuo con el material genético de procedencia; fue difundida
ampliamente a partir del año 1905 en horticultura. No hay que olvidar que la
palabra clonación viene de "Kawu" esqueje, retoño y, en este sentido, la
clonación primitiva se basaba en el cultivo de ramas, esquejes, de árboles,
plantas, para conseguir individuos de la misma calidad (producción de frutos,
etc.) que los donantes.
En definitiva, existen tres tipos de clonación (reproducción
asexuada):
Clonación reproductiva.
De gran interés en la especie animal por diferentes razones:
obtención de individuos idénticos en lo morfológico, punto de partida de
programas de investigación, planteamientos de interés económico en la producción
animal, etc.
Clonación inductual
Basada en la reproducción por clonación de animales
transgénicos a quienes previamente se ha modificado el genoma, incorporando
factores determinantes de una producción, en este caso, de hormonas y sustancias
terapéuticas de gran interés en el tratamiento de enfermedades degenerativas,
etc, del hombre. Este tipo de clonación, en virtud de la cual los animales
tratados convertidos en biorreactores actúan produciendo leche, sangre, etc.,
portadoras de sustancias (medicamentos, biofarmacia y aplicación terapéutica).
Se trata de un tipo de clonación de enorme interés, que el momento actual varias
agencias internacionales, especialmente norteamericanas, utilizan con amplias
perspectivas económicas.
Clonación para obtener células madre a partir del blastocito.
Este tipo de clonación a partir de células de la especie
humana fue anunciado el 25 de noviembre de 2001, día de Acción de Gracias en
Estados Unidos. A pesar de que el investigador responsable de este episodio,
Michaelle West, sólo se trataría de un conjunto de células sin perspectivas de
vida, que, cultivadas, pueden generar células madre utilizables para regenerar
tejidos envejecidos, etc. No es admisible este concepto sostenido por el
Director de la ACT (Laboratorios Worestter (Massachussetts), y tampoco el de pre-embrión,
que algunos admiten para definir una situación de vida posible pero hasta el
momento inexistente (15 primeros días de desarrollo embrionario).
Hay que admitir con toda valentía que el conjunto de células
así definido y el propio blastocito "es ya una vida" y su destrucción significa
la ejecución de la misma (interrupción y por tanto aborto). La investigación
(manipulación) con estas células implica, en todo caso, la muerte de una vida,
con la sana intención de salvar a un enfermo sin garantías de que esas células
se adapten al plan fisiológico del enfermo receptor y respondan posteriormente a
las exigencias fisiológicas esperadas en el mismo. Este planteamiento no
resulta aceptable.
En el momento actual existe cierto enfrentamiento (basta
observar la lucha entre los partidarios de los mismos, y la potente asociación
internacional pro-vida, opuesta a esta tesis, entre planteamientos éticos,
morales y religiosos con los avances de la ciencia y la tecnología (aplicación
de la misma).
La solución -a nuestro modesto entender-, sería evitar este
planteamiento enfrentado. No es imprescindible destruir blastocitos (vidas en
desarrollo) para trabajar con células madre, en tanto que se ha demostrado la
posibilidad de obtener las mismas de tejidos del propio individuo -células
embrionarias que están esperando en los mismos la orden de ir sustituyendo a
células envejecidas o muertas por apoptosis-, poniendo en marcha el fenómeno
opuesto de activación multiplicativa de las mismas por mitosis.
Se han obtenido córneas en el laboratorio trabajando con
células embrionarias del área episcleral, que una vez desarrolladas mediante
técnicas modernas de impulso de crecimiento (hormonas somatotróficas), permiten
utilizar las mismas en trasplante de la córnea dañada.
La sangre del cordón umbilical se utiliza actualmente para
obtener células madre capaces de regenerar (hematopoyesis, leucocitos, hematíes
y plaquetas), así como otras células neuropoyéticas de gran interés para el
tratamiento de enfermedades neurodegenerativas, etc.
Las perspectivas modernas de terapia de las enfermedades
cardiacas apuntan al empleo de cardiomiocitos (células madre que inyectadas al
tejido cardiaco serían capaces de regenerarlo).
La conclusión es que sin descartar -es urgente una
reglamentación internacional a la investigación sobre el cultivo de células
madre y respecto a los blastocistos existentes en los bancos respectivos-, la
investigación ofrece un enorme campo pudiendo eludir la destrucción de
blastocitos (seres vivos en desarrollo), que debería fomentarse evitando así los
planteamientos encontrados a que antes nos referíamos.
Cuando se habla de células madre hay que preguntarse ¿de qué
células se trata?. En este sentido, nuestro planteamiento es:
No, a la destrucción de blastocitos (células madre
embrionarias de fácil obtención), pero en todo caso, se precisa la
interrupción de una vida.
Respeto absoluto a la vida humana desde que comienza
-activación del genoma (primera célula diploide)- hasta la muerte.
Reconocimiento mediante legislación oportuna de los
derechos del embrión (vida en desarrollo, pero vida).
Prohibición de la obtención de blastocitos en exceso para
la reproducción por FIV-ET para tratamiento de la esterilidad.
Destino digno para los embriones almacenados (excedentes
de la FIV-ET), para promocionar su destino para la adopción de parejas
estériles.
Prohibición absoluta para importar embriones (blastocitos)
con destino a la experimentación. La vida es igual y su interrupción
igualmente inaceptable, se trata de embriones producidos en uno u otro país.
El ser humano no es "algo", sino "alguien"
(trascendente); la generación del mismo en el laboratorio va en todo caso en
contra de nuestra dignidad.
La clonación en animales se inicia en los invertebrados
marinos: esponjas, estrellas de mar, etc., con relativa facilidad e incluso se
confunde con la partenogénesis que, n definitiva, es la obtención de un
individuo sin
incorporar material genético y, por tanto, exactamente igual
en este sentido que el donante.
La clonación es una práctica que en principio parece
sencilla, pero cuando se trata de células diferenciadas (donante) es mucho
más compleja. La palabra clon deriva del término griego Kawu que
significa retoño, esqueje, ya
que la forma más pura de clonación es sencillamente el retoño
que deriva de un tronco y naturalmente produce los mismos resultados (frutas,
etc.) a través de los injertos; este tipo de clonación es antiquísimo, si bien a
partir del año 1905 tiene lugar un desarrollo sistemático del mismo como punto
de partida
para la mejora de frutales, rosales, etc., es decir técnicas
muy importantes en agricultura. El clonaie en animales superiores tiene
lugar aprovechando los factores de crecimiento que existen en un ovocito al cual
se le elimina el núcleo sustituyéndolo por otro y los referidos factores ponen
en marcha el desarrollo, no de su propio núcleo sino del núcleo de una célula
trasplantado, con lo cual el resultado es totalmente homólogo, es decir una
reproducción asexuada sin material alguno procedente del sexo opuesto. La
obtención de clones, especialmente en vertebrados, se realizó en principio en
anfibios y posteriormente en mamíferos (ratas).
En términos generales existen tres mecanismos para
conseguir la clonación: bisección o separación de los blastómeros
(rompiendo la mórula) en los primeros estadios del desarrollo cuando aquellas
células son todavía totipotentes, circunstancia que ocurre aproximadamente antes
de los seis días cuando se trata de gestaciones de nueve meses (ganado vacuno,
etc.); mediante transferencia de núcleos diploides a ovocitos previamente
enucleados, mediante el trasplante de células diferenciadas del donante, es
decir procedentes de animales adultos de los que al conocer su calidad genética,
rendimiento, etc., plantean líneas de gran interés desde el punto de vista
comercial, genético, zootécnico, etc. Este es el punto de partida del
experimento de Wilmut para la obtención de la oveja Dolly. Otro tipo de
clonación es aquel que se obtiene partiendo del núcleo de células embrionarias,
cuyo desarrollo es mucho más fácil ya que presentan circunstancias muy
diferentes a cuando se trata de núcleos procedentes de células del adulto, así
como la activación artificial del genoma (partenogénesis, etc. ).
La tecnología moderna de clonación ha tenido que resolver
temas muy importantes: en primer lugar la fecundación del ovocito para conseguir
el óvulo fecundado; en segundo lugar la obtención de las células procedentes del
individuo adulto y de un tejido lo más favorable posible -para el ulterior
desarrollo- al trasplante (células procedentes del tejido epitelial,
especialmente fibroplastos, o procedentes de glándulas en desarrollo como
consecuencia de situaciones gestacionales -tal como ocurrió con la oveja Dolly
cuyas células procedían de la glándula mamaria-). En todo caso los fracasos
fueron inicialmente alarmantes, el gran descubrimiento de I. Wilmut fue el
plantear que para que el desarrollo ulterior se produzca tras el trasplante del
núcleo al óvulo fecundado pero enucleado era la desprogramación de las
células adultas a fin de retrasar su reloj biológico para volverlas a cero,
desintonizando de esta manera con los impulsos del desarrollo del ovocito al que
iban a ser trasplantadas. Esto se consigue mediante el tratamiento de las
referidas células a base de reducir el aporte energético de las mismas a un 10%
sometiéndolas a una especie de hibernación durante cinco días a través de lo
cual se abordan las potencias determinantes (programación) quedando en la fase
G0, en consecuencia su cronología biológica pasaría de la fase G2 a la fase GO y
de este modo aquellas sintonizan con mucha más facilidad los estímulos de
crecimiento que van a recibir del nuevo alojamiento en el ovocito enucleado.
La clonación en anfibios por transferencia de núcleos se
inició en la década de los 50 en base a planteamientos experimentales de Brices
y King
que trabajaron principalmente con la rana Pipens en base a
células tomadas de mórulas con diferente número de blastómeros (grado de
madurez), llegando a la conclusión de que cuanto más precoces eran los
blastómeros que se transplantaban mayores eran los éxitos; posteriormente
trabajaron con renacuajos con resultados bastante alentadores, si bien hay que
tener en cuenta que el renacuajo no es un animal adulto sino más bien en proceso
de desarrollo. Los experimentos fueron completados por los investigadores Gurdon
(1960-1962), continuando posteriormente (1966) por Gurdon y Uchlingr, partiendo
de células de renacuajo tomadas del epitelio intestinal (células viscerales)
activadas por la luz ultravioleta.
Los resultados, más o menos satisfactorios (en general no muy
exitosos) condujeron a planteamientos experimentales en mamíferos mediante
transferencia de núcleos, tomando como modelo experimental el ratón y,
posteriormente la oveja -tal como ocurre en las investigaciones de I. Wilmut.
Una modificación técnica muy importante (1983) de Mc.
Grath y Solter fue el transplante del contenido total de la célula, es decir de
lo que se llamó "masa celular interna" (MCI), simplificando notablemente el
proceso. En todo caso, se llegó a la conclusión de que para poner en marcha el
proceso divisional una vez hecho el transplante nuclear al ovocito (enucleado)
era muy importante el empleo de activadores; en este sentido se pusieron en
práctica diferentes tecnologías tales como la aplicación del virus Senda¡
inactivado que favorecería la fusión de estos elementos, así como la utilización
del Arginato sódico, la Promoza, el Polietinelglicón, luz ultravioleta,
estímulos eléctricos y finalmente la Telomerasa (fermento protector de los
telómeros que ponen en marcha la actividad de los cromosomas en función a su
estado de desarrollo e integridad). En todo caso, existía un gran pesimismo en
orden a las posibilidades de la clonación en mamíferos superiores, de tal manera
que en el año 1984 Mc. Grath y Solter llegaron a manifestar
"la clonación en mamíferos superiores es
imposible, puesto que se necesita la "impronta genética" que tiene lugar cuando
funciona un genoma de origen materno y paterno".
No obstante hubo equipos de investigación que mantuvieron la
fe en la clonación y siguieron con numerosas investigaciones, así no solamente
se consiguió la oveja Dolly (1997) por el equipo del Instituto Roslin de
Edimburgo, sino un ternero en el Laboratorio de Virginia procedente de células
adultas que recibió el nombre de "Mister Jefferson" en honor al importante
ocupante de la Casa Blanca y, en julio de 1998, el equipo japonés del Instituto
de Investigación Animal de la Prefectura de Ishikawa, así como el de la
Universidad de Kinki, dirigidos por el Profesor Poyokazu Morita, anunciaban el
importante episodio del nacimiento de dos terneros gemelos generados por la
misma tecnología que la oveja Dolly.
Como resumen podemos significar que la clonación en la
especie animal ha tenido por objeto la mejora ganadera, basada en intereses
económicos (de productividad), de tal manera que la empresa PPL Therapeutics en
principio, se planteó este tema, sin embargo en el curso de las investigaciones
se dieron cuenta que se podía llegar más lejos y a partir de ella conseguir
otros
resultados. Por tanto la clonación en la especie animal ha
tenido -en principioel objetivo de la clonación reproductiva. Como es sabido, el
anuncio del nacimiento de la oveja Dolly se produce seis meses después de
ocurrido aquél -tiempo que se dedicó al establecimiento jurídico de las patentes
que se deducían del mismo y, no sólo de este hecho, sino de las perspectivas de
obtención de medicamentos a través de animales clónicos obtenidos posteriormente
por clonación-. En este episodio participó fundamentalmente la empresa GERON que
es la que en la actualidad posee mayor número de patentes al respecto, así como
la empresa PPL Therapeutics y la Red Neuron, entre otras; empresas sometidas a
grandes presiones capitalistas empeñadas en participar en las perspectivas
económicas de futuro que pueden deducirse y que se han cifrado en varios miles
de millones a partir del año 2002. Los responsables de grandes laboratorios de
investigación como Richard Seed (EEUU), Avelino Antinori (Italia), Setsum
(Japón), representan las intenciones más activas en orden a conseguir la
clonación en la especie humana. Con razón el rotativo Financia¡ Times (1998)
anunciaba: 7a medicina entra en la ciencia-ficción, con perspectivas
económicas impensables a través de la clonación terapéutica y el uso de las
células madre (embrionarias stem cells) ".
Las ventanas de la clonación reproductiva en los animales
se pueden reducir a las siguientes:
Conseguir animales morfológicamente idénticos que
constituyen punto de partida -muy interesante para planteamientos
experimentales puesto que partimos de una homologación de individuos con la
respuesta correspondiente, que es la que tendrá que evaluar el planteamiento
experimental planteado.
Cuando se trata de animales de compañía (afectivos),
la clonación permite conseguir individuos idénticos con las mismas
características morfológicas , si bien hay que hacer notar que estos
individuos no responden fisiológicamente ni conductualmente a las
características del donante, de tal manera que nos podemos encontrar con
cachorros exactamente iguales a las madres, etc., pero que su conducta puede
ser totalmente distinta.
.En el ganado vacuno lechero, la clonación
reproductiva general igualmente fenotipos perfectos, iguales, etc., con las
mismas características, si bien el rendimiento lácteo depende de otras
variantes como es el equilibrio neuroendocrino, la sensibilidad de la
glándula mamaria (receptores de la misma) a los impulsos endocrinos,
comportamiento nutricional, capacidad asimilativa, metabólica, etc., por lo
cual la morfología es un punto de partida importante pero no significa una
respuesta productiva idéntica a la que podría esperarse del animal clonado.
Por lo que se refiere a especies productoras de carne,
en la que el valor fundamental de las mismas depende de su morfología
(desarrollo muscular), etc., o determinados órganos de interés
(aprovechamiento por el hombre), etc; en este caso la clonación representa
un punto departida muy interesante ya que solamente la respuesta dependerá
de la capacidad asimilativa del equilibrio neuroendocrino, tal como sucede
en la producción de leche.
A primeros de noviembre (2001) la Empresa Immerge
Biotherapeutics (Universidad de Missouri) anunció la obtención de cinco
cerditos clonados, con modificación en el genoma, consistente en suprimir
(desactivar) un gen; precisamente el responsable del rechazo, que desde el
punto de vista bioquímico es el determinante desde la superficie celular
(molécula galaetosil transferasa -A-1,31), azúcar que el sistema inmunológico
del receptor reconoce como extraño, generando el rechazo.
En términos generales la clonación reproductiva -de gran
interés en la especia animal y preocupante por su posible aplicación al hombre-
ha resultado exitosa a base de resolver los siquientes problemas:
Estimulación hormonal de determinadas hembras (de
normal capacidad procreativa) para la producción de ovocitos maduros
mediante hormonas gonadotropas, etc.
Recolección de los ovocitos conseguidos, bien por vía
natural, lavado, ecográfica, quirúrgica, etc., representa en este momento
una realidad económicamente planteable.
Recolección de los núcleos de la hembra donante
(objeto de clonación) o bien de tejidos glandulares (glándula mamaria, como
ocurrió en el caso de la oveja Dolly) o de tejido epitelial (fibroblastos)
que es la técnica más generalizada. En estas circunstancias por lo que
respecta a la oveja Dolly se tuvo la duda de que tal vez las células
obtenidas para la extracción del núcleo pudieran ser, no adultas, sino
células embrionarios del desarrollo mamario, puesto que la hembra donante en
aquel momento se encontraba en gestación. Investigaciones -observaciones
posteriores- han demostrado que ello no fue así. Fue un clon casi puro -
quimera-.
Desprogramación de estas células adultas. En
realidad la clonación por células adultas es ciertamente la más importante
puesto que permite partir de animales o de seres cuya conducta ya se conoce.
En esta circunstancia la mayor aportación de las investigaciones de I.
Wilmut consistieron en demostrar que la desprogramación genética de
estas células eran condición muy importante para el éxito final.
-III- CLONACION TERAPEUTICA.
La clonación terapéutica es sencillamente aquella clonación
cuyos resultados son la obtención de células totipotentes, pluripotentes o
unipotentes -según los casos-, circunstancias que desde el punto de vista de
biología molecular corresponden al grado de metilación, al punto que se entiende
que las células
totipotentes están totalmente metiladas y, por tanto, no
reciben ninguna orden de división ni de diferenciación; a medida que pierden
esta condición, probablemente a consecuencia del enzima transmetilasa, se
convierten en células pluripotentes obteniendo algunas facultades de potencia y
perdiendo parte de las que poseían anteriormente y en procesos ulteriores la
nueva pérdida de grupos metílicos (trasmetilasa) haría que estas células
pluripotentes se conviertan en células unipotentes y por tanto específicas del
desarrollo de un determinado tejido. Este descubrimiento representa algo
realmente fundamental desde el punto de vista médico y en especial para el
tratamiento de enfermedades degenerativas. La medicina se orienta hacia la
terapia antidegenerativa de las células evitando su envejecimiento y deterioro.
-IV-CÉLULAS MADRE.
-Consideraciones éticas, morales, religiosas y jurídicas
Se denominan células madres, también denominadas
troncales -aunque esta denominación no tiene una verdadera significación
biológica- aquellas que son capaces por su pluripotencia o totipotencia de
generar células adultas que pueden incorporarse a determinados tejidos a fin de
sustituir células envejecidas, destruidas (muerte por apoptosis) y de esta
manera resolver un problema fisiológico, de carencia e insuficiencia, de células
normales.
Las células madres se obtienen generalmente del blastocisto,
es decir, del óvulo fecundado a partir de cierto número de divisiones (8
días en las especies de nueve meses de gestación) en que el conjunto morular se
convierte en blastocisto tras la aparición de la laguna líquida que permite el
desplazamiento de los blastómeros y en cierto modo la separación de los mismos;
de tal manera que mientras los periféricos asumen funciones trofoblásticas, es
decir, de incorporación de material nutritivo hacia el interior (energía para el
desarrollo del complejo celular), el resto de las células se agrupan en el
denominado "botón embrionario" en el cual ya se van diferenciando: unas,
ectodérmicas para el desarrollo del ectodermo propiamente dicho, otras
mesodérmicas y finalmente las endodérmicas, de tal manera que las tres líneas
fundamentales del origen tisular vendrían representadas por estas células.
Para obtener las células madres desde el origen señalado es necesario por tanto
un determinado desarrollo del complejo bastocistario que como mínimo ha de
alcanzar los ocho días, es decir, generalmente una cien células, si esto no
ocurre la obtención de las células madre es difícil.
Otro origen de las células madre es el referente a la
sangre del cordón umbilical -donde se encuentran dichas células a disposición
como excedente, podríamos decir, del desarrollo embrionario-, placenta, así como
en órganos adultos, donde esperan ponerse en marcha para sustituir a las células
normales muertas por apoptosis u otro proceso patológico. El descubrimiento de
estas células madre procedentes del cordón umbilical ocurre en el año 1974, si
bien con anterioridad se había sospechado de la presencia de las mismas. Se
encuentran fundamentalmente en el líquido sanguíneo y son
capaces de restituir los tres principales elementos hemáticos:
hematíes, leucocitos y placentas, así como la de generar microglia y portar en
el antígeno capaz de resolver no sólo la leucemia -objeto fundamental para la
transfusión de estas células a personas que padecen dicha enfermedad-, sino
también anticuerpos capaces de resolver la inmunodeficiencia congénita. En este
momento se establece una cuestión muy importante respecto al interés de estas
células sobre los trasplantes de médula. La investigación actual se inclina por
el uso de células madre procedentes de la sangre del cordón umbilical que
presentan mucha mayor eficacia, simplifican la técnica de compatibilidad y se
consideran más eficaces, si bien hay que tener en cuenta que este tema -
eficacia- depende de la cantidad de células madre transferidas; de aquí que
exista una relación entre el volumen de sangre transfunsible y el desarrollo del
individuo receptor (R. Kline, Gluckman y P. Rubinstein, 1997-2000).
Finalmente, un tercer origen -muy importante-
son las células madre que quedan en los temidos, sencillamente
esperando órdenes para ponerse en desarrollo cuando alguna de las células de los
mismos muere (apoptosis) y recibe entonces la orden de desarrollarse
convirtiéndose entonces en células mitósicas en desarrollo. De tal manera que
hay que entender que la apoptosis es una muerte celular programada, es una
muerte que podríamos llamar atraumática, anecrótica, muy diferente, por tanto, a
la necrosis y a la inflamación; y, por el contrario, la mitosis es la
reacción contraria, es decir, la puesta en marcha de la actividad procreativa
(divisional) de células que están expectantes, latentes, a la espera de
estímulos de desarrollo para conseguir el equilibrio tisular del tejido
correspondiente.
El 25 de noviembre del año 2001 la información científica nos
sorprende con la clonación humana obtenida a partir de células madre, de tal
manera que la empresa de investigación Advance Cell Technology (ACT) anuncia a
través del director y a su vez investigador responsable del programa de la
referida empresa, doctor Michaele West, la obtención de célula madre conseguidas
por clonación basada en la misma tecnología empleada por I. Wilmut para la
obtención de la oveja Dolly, es decir, trasplante de núcleos de células -en este
caso epiteliales, fibroblastos- al ovocito receptor correspondiente tras haber
eliminado el núcleo propio. A partir de ese momento se establece un tremendo
revuelo en los ámbitos científicos, sociales, éticos y morales.
LA BATALLA COMERCIAL DE LAS CELULAS MADRE.
|
Compañía |
Localización |
Personal |
Especialidad |
|
Aastrom |
Ann Arbor (EEUU) |
33 |
Células madre |
|
Biosciences |
|
|
hematopoyéticas |
|
Geron Corp. |
Menlo Park (EEUU) |
100 |
Células madre de |
|
|
|
|
embriones fetos |
|
Layton BioScience |
Atherton (EEUU) |
25 |
Células madre |
|
NeuraiStem |
|
|
neuronales de |
|
|
|
fetos |
|
Biopharmaceuticals |
Bethesda (EEUU) |
14 |
Células madre |
|
|
|
neuronales de |
|
|
|
fetos |
|
Neuronyx Inc. |
Malvem (EEUU) |
10 |
Células madre |
|
Nexell |
|
|
neuronales |
|
Therapeutics Inc. |
Irvine (EEUU) |
120 |
Célula madre |
|
|
|
hematopoyéticas |
|
Osiris Therapeutics |
Baltimore (EEUU) |
75 |
Células madre de |
|
|
|
médula |
|
ReNeuron |
Londres (G. Bretaña) |
17 |
Células madre |
|
|
|
neuronales |
|
Stem Cell Sciences |
Melbourne |
- |
Células madre de |
|
Australia |
|
embriones |
|
Stem Cell Inc. |
Sunnyvale (EEUU) |
16 |
Células madre |
|
|
|
neuronales |
|
|
|
adultas |
La primera respuesta del doctor Michaele West fue que lo
que se ha obtenido no es vida humana, sino un conjunto de células (una bolita
celular) que se han obtenido con el simple objetivo e importante objetivo de
utilizar las mismas tras su cultivo para inyectarlas en temidos degenerados y de
esta manera conseguir la regeneración, mediante incorporación de estas células
jóvenes, de los propios temidos, naciendo de esta manera una clonación
terapéutica de extraordinario interés. El equipo de investigación
prefiere hablar de transferencia nuclear, más que de clonación, si bien, no se
trata de una cuestión de nombres, sino de realidad que, en definitiva, es una
clonación, tal y como obtuviera el equipo de I. Wilmut en el Instituto Roslin de
Edimburgo con el nacimiento de la oveja Dolly -dado a conocer el 26 de febrero
de 1997, seis meses después del acontecimiento real en espera de formalizar las
patentes que podrían deducirse no solamente de este hallazgo, sino de la
aplicación del mismo a la biofarmacia, ya que a partir de este momento el
objetivo se funda precisamente en la obtención de una clonación terapéutica
no reproductiva.
Las argumentaciones señaladas no sirven para contestar a la
pregunta ¿si a esta célula así obtenida por transferencia nuclear se incorpora a
un útero receptivo (preparado), será posible el nacimiento de un ser vivo? La
respuesta es positiva, por lo cual no se trata ya de un conjunto de células,
sino sencillamente de una vida nueva que generará un individuo a través del
proceso gestacional. La interrupción de este proceso no es ni más ni menos un
aborto, con lo cual no cabe la menor duda desde el punto de vista
biológico que el proceso es realmente grave y de que lo que se trata es de
crear una vida para salvar otras vidas. En este sentido hay que tener
en cuenta que la vida es vida en sí misma y es tan importante la vida de
estos embriones incipientes como la de los sujetos que recibirán las células
después del sacrificio de aquélla para reparar su organismo, con la duda
-todavía sin resolver- de si estas células pueden prender con absoluta eficacia
en el organismo receptor o por el contrario no se adaptarán al mismo. La Santa
Sede ha respondido a estas preguntas de una manera clara: el Papa en fecha
reciente se pronuncia
diciendo: " de lo que se trata es de mantener un absoluto
respeto a la vida, desde que nace hasta que el ser humano muere e incluso
después".
Un paso importantísimo es que los referidos óvulos
fecundados pudieron ser cultivados con éxito, gracias a las investigaciones de
Thomson en la Universidad de Wisconsin, imcoporando a los núcleos de las células
donantes hormonas de crecimiento (GF). Esta tecnología se desarrollo
paralelamente con la incorporación del genoma de los ovocitos fecundados
procedentes de células humanas, a los ovocitos de la especie bovina, con lo cual
se trataba de ver la reacción de compatibilidad de esta adendas y que fue el
punto de partida que ya habían desarrollado con anterioridad la Escuela de I.
Wilmut para obtener animales bioreactores, es decir, productores de fármacos (biofarmacias)
para producir determinadas sustancias de interés como pueden ser las hormonas
(factores de crecimiento, gonadotropas, antidiabetógenos, factores de
coagulación IX etcétera). Esta misma investigación, para familiarizar el
comportamiento de los genes humanos con los de las especies animales ya había
sido llevado con anterioridad por el investigador Novartis (Suiza), incorporando
genes humanos al genoma de ganado porcino. El propio I. Wilmut ya señaló que la
clonación es un proceso muy caro, no siempre rentable, y desde luego una
temeridad, irresponsabilidad e incluso asesinato si es que se pretende
algún día -en cuyo momento yo no quisiera encontrarme en el planeta Tierra-
llevar a cabo este experimento en la especie humana. La clonación, como ha dicho
el referido investigador, realizado en la especie humana, será en todo caso
inhumana, suicida e inadmisible.
En todo caso, las células madre sirven exclusivamente para un
tratamiento individualizado, es decir para las enfermedades que
padece el propio individuo del cual se han obtenido las mismas y no
generalizables. Por lo cual, el interés práctico como acción
terapéutica se refiere a un solo individuo que previamente ha sido clonado, que
no sabemos si esas células se van a adaptar y por supuesto recuperar la
actividad funcional que se requiere de su desarrollo.
Es interesante la reflexión que a este respecto nos hace Kant:
"La medicina ha utilizado venenos
para curar y para matar-depende las circunstancias-. Es difícil concebir la
existencia e una sustancia (tóxica) tan perversa que no sirva más que para
matar".
La clonación humana está servida
El tema era previsible desde que en el año 1997 se
anunciase el nacimiento de la oveja Dolly por clonación, si bien aunque la
empresa ACT asegure que se trata de una clonación puramente terapéutica, es
decir, cuyo objetivo es la obtención de un conjunto de células y no de un ser
viviente, la realidad es que este conjunto de células si se trasplantan -como
señalábamos anteriormente- a un útero preparado tiene lugar le nacimiento de un
individuo -con lo cual se trata no sólo de células vivas, se trata por tanto de
una gestación , de una vida creada-. La
vida en condiciones naturales comienza desde el momento en que se establece un
genoma integrado por materiales procedentes del macho y de la hembra
respectivamente. Aunque la Agencia ACT indique que
se trata simplemente de una clonación de tipo celular (conjunto de células
vivas) y no de un ser humano, la realidad es que se abre el camino de una manera
clara al clonaje humano con todas sus consecuencias y por tanto dan pie al
planteamiento que se ha establecido en el ámbito científico, técnico, ético,
moral y religioso. A primera vista da la impresión que se trata de un
enfrentamiento entre los avances científicos y técnicos y por ora parte la Etica,
Moral y Religión, cuando esto no debe ser así -no puede ser así-. Hay que tener
en cuenta que la Etica y la Moral están por encima de todo esto y que las
creencias religiosas no se refieren a conquistas materiales, sino más bien a la
vida trascendente; por eso la Iglesia -en definitiva, aunque tuvo sus titubeos
en principio- no se opone al avance científico y técnico, simplemente hace las
correspondientes anotaciones -tal como señalábamos anteriormente- en orden al
peligro que ello significa como atentado de la dignidad humana.
Cualquiera que fuera el concepto que tengamos de la vida,
vida trascendente, origen en la Creación Divina, o, por el contrario
entendida como una condición que es propia de los seres vivos superiores, hay
que tener en cuenta que en cualquier caso merece un respeto, una
consideración, que refrenda el pronunciamiento del Papa en el sentido
de pedir un absoluto respeto a la vida humana, desde que nace -integración
del genoma- hasta que el individuo muere con todas las connotaciones que
esto representa. El Santo Padre reclama tener en cuenta los derechos del
embrión.
Hay que recordar que la clonación terapéutica es una técnica
prohibida por la Ley en España (1988, Ley de Reproducción Asistida) y
así como en multitud de países con pronunciamientos clarísimos, tal como sucede
en los Estados Unidos, tanto por el Presidente Bush como por su antecesor, la
respuesta ha sido siempre en contra de este tema. En España tenemos la
obligación de cumplir el Acuerdo Internacional de Bioprotección de Oviedo y no
caben planteamientos que eluden este tema tales como el señalar que lo que se
obtiene por clonación -en principio- es sencillamente un preembrión. Se ha
denominado preembrión a la situación anterior a los 15 días del desarrollo
del complejo embrionario, en la cual la vida no sería vida sino un proyecto
de vida y permitiría por tanto la manipulación sobre la misma, la obtención
de células madre, etc. -permiso para matar-.
De otra parte, ha habido otros planteamientos desde el
punto de vista oficial, tal como el del Reino Unido, en el que el
Tribunal Supremo consideraba que las células obtenidas de esta manera
(clonación) no eran seres vivos y que por lo tanto no merecían el tratamiento
como tales; era un conjunto de células en desarrollo, un proyecto de
vida sencillamente pero no una vida en sí misma. Esta sentencia del Alto
Tribunal, formulada por el Juez Crone, se basa en que "a su juicio" la unión
entre componentes celulares no gaméticos no genera un ser nuevo (en este caso
humano). Se trataría simplemente de un conjunto de células pero no de una nueva
vida. La referida decisión judicial fue muy llamativa, creando lo que se llamó
"paraíso para la clonación humana" al que se apresuraron a acudir los
partidarios de la misma y en especial el ilustre ginecólogo italiano Severino
Antinori. Esta Ley (1990) fue inmediatamente recurrida por el Gobierno que se
puso en marcha para promulgar una Normativa anulatoria. Frente a los partidarios
de la clonación humana representada incluso por personalidades relevantes (76
Premiso Nobel), la
Alianza Pro Vida estableció una interesante controversia;
mientras que la AAAC (Asociación Americana para el Avance de las Ciencias de la
Academia de Medicina de los Estados Unidos) se muestra partidaria de la
utilización de células madre (clonación terapéutica) para el tratamiento de
enfermedades degenerativas, etc., en la especie humana.
Desde este punto de vista y antes de analizarse la polémica
-ha debido tenerse muy en cuenta- ¿qué es lo que en realidad se ha conseguido en
la especie humana? En realidad no se ha conseguido más que el inicio e la
división del núcleo trasplantado durante unos tres días que representan entre 6
y 8 células y en estas condiciones no es posible la obtención de células madre,
con lo cual -la verdad- es que no se han obtenido todavía células procedentes
del blastocisto puesto que el mismo no se ha conseguido. En este sentido, las
investigaciones de James Thompson en 1998 lograron la multiplicación in vitro de
estas células pero sin llegar nunca al estado de blastocisto y por tanto la
posibilidad de obtener por este procedimiento células madre; en definitiva,
hasta el momento no hay razones fundadas para un alarmismo que quizá
pueda llegar, pero por el momento no existe: "lo importante no ha ocurrido",
es decir, la división blastocitaria, la incorporación de este complejo a un
útero preparado y, por tanto, la posibilidad de nacer un individuo clonado
propio en la especie humana. Se trata simplemente de un experimento de
laboratorio que no ha tenido continuidad ni por tanto el éxito esperado.
La revista Nature Biotechnology publicó las investigaciones
del Equipo de la Universidad de Wisconsin, en el sentido de haber obtenido
células nerviosas cultivadas en laboratorio siguiendo las técnicas publicadas en
1998 por Hadassah (Israel), células procedentes de ratón cultivadas in vitro
mediante estímulos generados al introducir en los medios de cultivo la hormona
de crecimiento (GF). Los resultados, publicados por el equipo de
Jamas Thompson y Benjamín Reubinoff han sido en este sentido concluyentes;
estas células fueron posteriormente transplantadas al cerebro de ratones
recién nacidos, demostrando que las neuronas se adaptan bien al medio, sin
embargo está todavía por demostrar si estas células adaptadas al nuevo medio
(neuronas) son capaces de alcanzar la madurez suficiente e incorporarse a las
funciones propia del individuo receptor, puesto que en tal caso sería una
solución de extraordinario interés para resolver enfermedades neurodegenerativas
como: el mal de Huntington, Parkinson, Alzheimer, así como diferentes
lesiones medulares que incluso podrían representar la recuperación de
parálisis generadas por procesos degenerativos o traumáticos de la médula
espinal. Al menos in vitro las células transplantadas generan dopamina,
fundamentalmente para el tratamiento del Parkinson.
La aceptación de la clonación terapéutica sigue siendo un
tema controvertido cualquiera que sea el concepto que tengamos de la vida:
planteamiento religioso o confesional, fenómeno natural de todo ser vivo, etc.
Todo depende de la concepción que se defienda sobre la vida humana y sobre el
origen y fundamento de la dignidad. En este sentido no pueden pensar
lo mismo los abortistas, que entienden la vida como una propiedad inminente de
ciertos seres autónomos que pueden disponer libremente de ella, o de quienes
limitan la existencia de la persona a un cierto estado de madurez o reducen el
deber
moral al principio de no causar daño a un ser sensible o
consciente. La opinión será distinta también para quienes postulan la
existencia de deberes absolutos que limitan el deber a la producción del placer
o a la evitación del dolor. La clonación terapéutica puede ser lícita en cuanto
que los fines son laudables (aliviar, curar al hombre enfermo), pero de otra
parte ello es inadmisible si comporta la destrucción de una vida anterior que es
la del blastocisto (ovocito fecundado convertido por tanto en una vida
incipiente que comienza a desarrollarse). En este sentido, el Papa ha
calificado la clonación como una amenaza contra la vida y en este sentido ha
difundido la idea fundamental de que no se puede crear una vida para destruirla
en beneficio -en todo caso improbable- de salvar un enfermo (Alocución del
29-XI-2001). Antepone ante toda tentativa técnica y científica -por muy
beneficiosa que sea- el respeto absoluto de la vida, desde que ésta comienza
hasta que la vida muere, es decir el Ser desaparece.
Después del anuncio de la ACT y de la clonación a partir de
células adultas procedentes de la especie humana, la polémica está siendo muy
acentuada. No se trata de "poner coto" a los avances científicos y al desarrollo
de la Biomedicina, pero una cosa es el impulso de la investigación y otra
distinta la utilización de técnicas que destruyen la vida y reducen los seres
humanos a la condición de "mera mercancía". En este sentido, como diría
Montesquieu, "no se puede ir más allá
de la ley si queremos vivir en paz" y la Ley
señala lo siguiente: casi todos los gobiernos se han mostrado contrarios a la
clonación y a la experimentación con embriones humanos aunque se realice con
fines terapéuticos; de tal manera que la Carta de Derechos Humanos
Fundamentales de la U.E., así como el Protocolo del Consejo
Europeo, contienen artículos que rechazan de plano este tipo de
técnica reproductiva. El procedimiento empleado por la referida
empresa, aunque en principio se limite a crear un conjunto de células que para
ellos no representan vida humana, lo cierto es que estas células tienen el
porvenir humano y que, de otra parte, se ha constituido un individuo nuevo desde
el principio al activarse un genoma que es una vida, aunque sea una vida
incipiente.
Por ahora, la actitud de muchos gobiernos es la "política
del avestruz", pasar sin dar importancia al tema aunque este problema
represente un punto crucial e importante en el momento histórico que nos ha
tocado vivir. Existen en España 30 ó 40 mil embriones congelados en más
de ocho centros cuyo destino requiere un pronunciamiento del Ministerio de
Ciencia y Tecnología y el de Sanidad. Tal pronunciamiento resulta muy
difícil, puesto que, de una parte, podría justificar la puesta en marcha de
estos embriones con vida latente por efecto de su conservación criogénica y, de
otra, representa la destrucción de los mismos y aquí tendríamos que señalar que
una vida que es el conjunto celular
embrionario hay que destruirla para salvar -tal
vez- otra vida, lo cual representa un problema ético implanteable.
De otra parte, el Ejecutivo del Reino Unido (Tono Blair)
adopta una decisión peligrosa, en el sentido de discutir lo que significa el
preembrión o también si el conjunto de esas células obtenidas por clonación
-células adultas humanas- es una vida o por el contrario un proyecto de vida;
ante la situación planteada se ha precipitado a la declaración de una
Normativa legal que
prohiba todo intento de clonación en la especie humana a
pesar de la sentencia favorable a la misma emitida por el Tribunal Supremo del
referido país. España, desde el punto de vista jurídico, tiene
clara la situación que se plantea a tenor de lo dispuesto en la Ley de
Reproducción Asistida de 1988 y posteriormente en el Convenio Internacional de
Oviedo como un tratado internacional que establece de manera explícita que
"se prohibe la constitución de embriones humanos con fines de experimentación".
Esta limitación es hoy reconocida por el informe de la Comisión Nacional de
Reproducción Asistida igualmente. La puesta en marcha de estos embriones -
activación-, debe producirse según la ley antes de los 5 años de su conservación
-fecha en la que se considera que han perdido toda su viabilidad-. Sin embargo,
para tomar esta actitud sería necesario -tal como marca nuestra normativa- que
los progenitores de los referidos embriones den autorización para tal episodio,
trasladando a los padres la responsabilidad ética de decidir el destino de los
embriones sobrantes.
El problema es tan llamativo que en el Congreso de los
Estados Unidos, el propio presidente George Bush, se ha pronunciado totalmente
en contra de experimentos conducentes a la clonación en la especie humana
-reproductiva y terapéutica-; del mismo modo el pronunciamiento del Papa ha sido
total y absoluto en contra a la referida tecnología. Sin embargo, algunos
científicos de empresas privadas tales como la "Advanced Cell Technologies (ACT)"
insiste en su investigación afirmando que dentro de poco la clonación del ser
humano será un hecho, puesto que podrá ser limitado a la obtención de
conjuntos de células clonadas tomando todo tipo de medidas para que este proceso
no continúe y, termine sencillamente, en la obtención de células -materia
primapara el tratamiento de determinadas enfermedades del hombre.
La clonación humana es previsible ya que se tardará más o
menos tiempo en producirse pero al fin vendrá. Esta afirmación se deduce que
-sería la primera vez que el hombre renuncia a un adelanto científico-, como
dijo el Profesor Severo Ochoa "cuando un
científico consigue un logro, sigue con él hasta el final imparablemente".
El hombre no renunció a la creación de artefactos
mortíferos como pueden ser la bomba atómica, la bomba de hidrógeno, la de
neutrones, etc., a pesar de los males; sin embargo ante esto hay que responder
que no todo lo que es posible es factible, aquello que se puede hacer no debe
siempre hacerse ya que hay que tener unos límites marcados por la Ética y la
Moral. Este concepto lo debe tener muy en cuenta el hombre que, además de tener
derecho a vivir sobre el Planeta Tierra, realizarse (ut operatur terram), tiene
además la percepción del "eppur".
Las investigaciones sobre clonación humana de la ACT han
sido realmente impresionantes especialmente en los Estados Unidos, de tal manera
que el 25-XI-2001 -día en que se celebra en el referido país la festividad
nacional y familia por antonomasia (Día de Acción de Gracias)- el País es
sacudido por esta noticia y cuyo alcance está todavía por determinar. Mientras
que los tremendos incidentes del 11 de septiembre provocados por el terrorismo,
y sin olvidarse de los mismos, se superpone esta tremenda noticia que conmueve
desde el punto de vista ético y moral a los Estados Unidos. Tema que al mismo
tiempo planteaba un porvenir económico impresionante en cuanto a la posibilidad
de crear líneas terapéuticas para el tratamiento de enfermedades -terribles- que
afectan a la Humanidad. A pesar de todo la Casa Blanca mostró ese mismo día su
oposición a las investigaciones de la ACT, a través de su Presidente del
Gobierno, significando que el avance anunciado representa un reto a la
legislación estadounidense respecto al uso de la tecnología y destacando que
existe un vacío legal en la legislación Norteamericana que debería -a pesar de
la situación de máxima preocupación actual- tener una definición rápida por
parte de los órganos legislativos. La preocupación no solamente está en el
anuncio en sí sino en el éxito de algunas operaciones previas -fundamentales
para la clonación humana- como es el haber demostrado la efectividad de las
técnicas de reprogramación de las células adultas antes de su incorporación
(núcleo) al ovocito. De esta manera podía afirmar el investigador Robert Lanza
-Vicepresidente de la ACT- que, si bien es cierto que se han conseguido fases
importantes en el desarrollo tecnológico, la finalidad última no se ha llegado a
conseguir del todo ya que clonar significa copiar; copiar, en este
caso, podría ser fácilmente sustituido por crear o re-crear ya que la
Legislación de algunos países europeos veta expresamente la clonación humana y
las Leyes Federales Estadounidenses prohiben abiertamente la financiación (uso
de dinero público) para estos experimentos -pero el peligro está latente-. El
resultado no es una improvisación sino que ya hace varios meses la Revista
Scientific American así lo anunciaba -en todo caso, hay que reconocer que la ACT
siempre ha asegurado que nunca tuvo como objetivo la clonación humana sino más
bien la obtención de células madre con fines exclusivamente terapéuticos,
resultados que para ellos no son en absoluto un intento de clonación humana sino
el tratamiento de enfermedades degenerativas del sistema nervioso como el
Parkinson, el Alzheimer y otras muchas-.
Las investigaciones de la ACT, con Laboratorios
centrales en Worcester (Massachussetts), consiguieron hasta el momento
células madre embrionarias. En este sentido, hay que señalar que
existen 62 línes de células embrionarias repartidas en 11 centros de
investigación y empresas de varios países, la mayoría de los Estados Unidos,
Suecia, Israel y Australia. Estos cultivos fueron obtenidos mediante el
trasplante nuclear.
Para conseguir estos resultados la ACT ha utilizado 72
ovocitos que fueron donados por siete mujeres entre 24 y 32 años que presentaban
una historia sexual aceptable y con descendencias como mínimo de un hijo
biológico. Los óvulos fueron conseguidos tras un fenómeno de reprogramación,
estímulo de crecimiento, como señalábamos anteriormente en relación las técnicas
ya clásicas de la clonación empleada con la oveja Dolly, partiendo de células
adultas (fibroblastos cutáneos) que fueron aislados tras realizar biopsias de
piel de 3mm a varios voluntarios. Los óvulos obtenidos (17) fueron utilizados
para la técnica de trasferencia nuclear que dio como resultado 10 embriones
clónicos, de los cuales 3 lograron desarrollarse hasta tener 6 células pero no
más. A partir de este momento está el verdadero peligro, que tal desarrollo
continúe si este complejo embrionario fuera incorporado a un útero receptivo
dando lugar al nacimiento de un nuevo ser. En este sentido la Agencia ACT se
pronunció de una manera tajante en relación a que tomaron todo tipo de
precauciones para que tal proceso no pudiera ocurrir. Sin embargo el peligro
está aquí.
Con fecha 22 de febrero de 2002, Gran Bretaña da carácter
legal a la clonación terapéutica, autoriza la manipulación de embriones con edad
anterior a los 14 días (pre-embrión) con fines terapéuticos.
Otra cuestión preocupante es el destino de los blastocistos
sobrantes de la FIVET. En España existen entre 30.000 y 40.000 destinados en
diferentes centros de investigación reproductiva y en el mundo se contabilizan
60 líneas de blastocistos ubicados en EEUU, Suecia, Israel y Australia. El
problema es el porvenir de estos blastocistos, vidas en desarrollo interrumpidas
por el frío. No hay que olvidar que la vida comienza con al activación del
genoma con o sin incorporación del material genético procedente del macho
(reproducción sexuada) y que la vida es vida en sí misma, la interrupción es
sencillamente un aborto.
Un porvenir de los referidos blastocistos puede ser la
destrucción de los msimos a través de procesos de investigación, que sin duda,
contribuirán al avance de la ciencia, planteamiento inadmisible por las
implicaciones éticas y morales que tal final representa. Nuestra Ley de
Reproducción Asistida (1988) autoriza la conservación de los blastocistos en
congelación hasta cinco años, pero después la destrucción de los mismos o la
muerte por abandono plantea problemas. Otro porvenir -digno y loable- sería
destinar los mismos, previa autorización de los padres, al tratamiento de
mujeres estériles, con ventajas muy superiores a la adopción de niños.
Modernamente, algún país autoriza la compra de blastocistos procedentes del
extranjero para trabajar, lo cual resulta igualmente inaceptable.
-V- CONCLUSIONES
Como conclusiones referentes al avance de las biotecnologías
y a la preocupación social que esto significa en orden al porvenir, dignidad
humana, planteamientos éticos y morales, podemos expresar lo siguiente:
Está justificada la reacción de la Iglesia "Instrucción
Vaticana sobre Problemas de Bioética", elaborado por Joseph Ratzinger y
aprobado por Juan Pablo II el 22-II-1983 con un:
- No, a la fecundación de la mujer con esperma de un
donante distinto al marido (inseminación heteróloga).
- No, a las madres de alquiler
- No, a los experimentos de congelación de embriones
sin una dedicación especial a resolver problemas de esterilidad
- Sí, con muchas condiciones, a la fecundación con
semen del propio marido
- Sí, al diagnóstico prenatal siempre que no dañe al
feto
- Sí, a las investigaciones para resolver y remediar
las causas de esterilidad
Se trata de defender al hombre contra los excesos del
propio poder científico y técnico.
No es un "no a la Ciencia, sino un "sí" a la dignidad
humana.
No todas las posibilidades de la Ciencia deben ser
aplicadas
El hombre cuenta con títulos de nobleza, dignidad y
trascendencia suficientes como para evitar que la tecnología tenga en sus
manos su propio destino. No es el laboratorio el lugar adecuado para dar
origen al ser humano. El hombre no es nunca "algo" sino "alguien" y jamás
debe ser producido sino engendrado, en el ámbito del amor conyugal y el seno
de una familia como demanda su dignidad sobre el resto de las especies
vivas.
La manipulación genética en sus últimas posibilidades
puede generar individuos sustancialmente diferentes a los actuales.
A estas conclusiones podemos añadir:
En orden al resultado de las investigaciones realizadas hasta
el momento en orden a la clonación humana:
• No, a la clonación humana en ninguno de los aspectos
reproductivos o terapéuticos (con condiciones).
• No, a la obtención de células madre procedentes del
blastocisto, que significa la destrucción de una vida para salvar otra, es
decir, tratamiento de enfermedades degenerativas, en caso de que aquellas
células tengan posibilidad de adaptación y recuperación de la función
esperada.
• Sí, al estudio de células madre no derivadas del
blastocisto sino de otros tejidos tales como sangre umbilical, tejidos
embrionarios o adultos en los que se encuentran dichas células madre.
• Sí, a considerar que las células madre existentes en los
tejidos tienen la misión de ponerse en marcha (actividad reproductiva por
mitosis) para sustituir a las células adultas muertas por degeneración, etc.,
mediante un fenómeno hoy perfectamente conocido cual es la apoptosis.
Estudiar el juego apoptosis-mitosis.
• Sí, a la puesta en marcha de estas células embrionarias
(latentes) que esperan la activación mediante distintos tratamientos capaces
de motivar en ellas la mitosis.
• Sí, al estímulo de mitosis de células embrionarias para
resolver problemas de tejidos degenerados e incluso para el trasplante de los
mismos órganos enfermos respectivos.
• Sí, al estudio profundo de la relación apoptosis (muerte
celular programada) y la mitosis (activación de células embrionarias latentes
para sustituir a las mismas)
• No, al enfrentamiento de la Ciencia y la Tecnología
con la Ética y la Moral, a sí como la Religión, puesto que se trata
de actividades completamente diferentes que no hay que mezclar.
• Sí, a una Reglamentación internacional que asegure
la utilización prudente de la células madre y evite toda posibilidad de que el
blastocisto obtenido (vida en marcha) pueda ser, colocado en un ambiente
biológico adecuado, y desarrollar un individuo total y completo que finalmente
correspondería aun origen por clonación.
En tema tan delicado -el HOMBRE- debe actuar con amor-"las
buenas obras (S. Ramón y Cajal) surgen después del AMOR.
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