Se producen por fecundación in vitro embriones humanos para explotarcomercialmente células madres obtenidas de los mismos

 Se producen por fecundación in vitro embriones humanos para explotar comercialmente células madres obtenidas de los mismos.   Estos dí­as, en los que se ha comentado tan ampliamente en los medios de comunicación social la creación por primera vez de un ser humano obtenido por clonación, conviene recordar otro hecho acaecido hace …

 Se producen por fecundación in vitro embriones humanos para explotar comercialmente células madres obtenidas de los mismos.

 

Estos dí­as, en los que se ha comentado tan ampliamente en los medios de comunicación social la creación por primera vez de un ser humano obtenido por clonación, conviene recordar otro hecho acaecido hace unos meses (julio, 2001) en la misma lí­nea y que tuvo mucha menos repercusión social. En ese mes, se dió a conocer que un equipo medico del Instituto Jones para la Medicina Reproductiva de Norfolk (Virginia) habí­a creado, por primera vez embriones humanos, a partir de óvulos y espermatozoides, con intención de utilizarlos únicamente con finalidad experimental. En efecto, estos embriones sirvieron para obtener de ellos células madre, que hipotéticamente podrí­an servir después para ser utilizadas para investigar sobre la creación de tejidos. Pero el problema es el de siempre, para obtener esas células madres hay que destruir embriones, es decir vidas humanas. En efecto, para realizar la experiencia se obtuvieron 162 óvulos de distintas mujeres, que fueron fecundados in vitro con esperma de otros tantos donantes. De ellos, se obtuvieron 50 embriones. De éstos, 40 se destruyeron para obtener las células madre. Es decir se crearon 50 embriones humanos para ser manipulados, con un fin muy alejado de su propio bien, lo que no solo se opone a la legislación europea y norteamericana sobre esta materia, sino también al más elemental sentido común ético; aunque algunos expertos de los que habitualmente se mueven en los medios de comunicación social, no parece que tengan la suficiente sensibilidad ética para darse cuenta de que, aunque esas células se producen para ser utilizadas para un fin bueno, como es crear tejidos, el medio empleado para conseguir dicho fí­n (que conlleva la destrucción de embriones) no lo sea, lo que hace que en conjunto este tipo de experiencias deban ser calificadas como éticamente inaceptable.

(Provida Press, n. 89)

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