UPB: Pionera de la bioética en Colombia. Un breve recorrido histórico en el paí­s

La Bioética en Colombia tuvo su cuna justamente en la Facultad de Medicina de la Universidad Pontificia Bolivariana, donde un grupo de Médicos, docentes hasta entonces del curso de Ética Médica, bajo el liderazgo del Pbro. Dr. Guillermo León Zuleta Salas y con apoyo institucional, emprendieron el revolucionario y arriesgado cambio de currículo que se convertiría en el primero del país en Bioética, en un medio en donde ésta era prácticamente desconocida, vista con desconfianza y considerada por algunos como una moda pasajera.

En 2011, se cumplieron 40 años de publicación de la obra del Oncólogo norteamericano Van Rensselaer Potter, “Bioethics: Bridge to the Future” (1971), considerada la primera en su género, a partir de la cual la Bioética empieza a ser reconocida como una nueva rama del conocimiento que propicia la reflexión frente a los dilemas que la ciencia y la tecnología plantean y que, más adelante, en 1986, dará pie al nacimiento de la Biojurídica. Sin embargo, pese a que Potter  ha sido considerado el “padre” de la Bioética, realmente quien debe ostentar dicha paternidad es el alemán Fritz Jahr, pastor protestante, filósofo y educador, quien en 1927 publicó un artículo intitulado “Bio-Ethics: A Review of the Ethical Relationships of Humans to Animals and Plants”; además, propuso un “Imperativo Bioético”, extendiendo el imperativo moral de Kant a todas las formas de vida. “Jahr redefinió las obligaciones morales hacia las formas de vida humanas y no humanas, delineando el concepto de bioética como una disciplina académica, principio y virtud”[1].

 

Otro dato histórico, que posiblemente sea desconocido para muchos, es que la Bioética en Colombia tuvo su cuna justamente en la Facultad de Medicina de la Universidad Pontificia Bolivariana, donde un grupo de Médicos, docentes hasta entonces del curso de Ética Médica, bajo el liderazgo del Pbro. Dr. Guillermo León Zuleta Salas y con apoyo institucional, emprendieron el revolucionario y arriesgado cambio de currículo que se convertiría en el primero del país en Bioética, en un medio en donde ésta era prácticamente desconocida, vista con desconfianza y considerada por algunos como una moda pasajera.

 

En Colombia, la Bioética llega de la mano del Pbro. Dr. Guillermo Zuleta, quien tras terminar su especialización en Bioética, en el área de la Biogenética, la cual cursó en el Instituto Louis Pasteur de París, en convenio con el Instituto Borja de Bioética de Barcelona -primer Instituto de Bioética fundado en Europa-, en donde se formó al lado de conocidos bioeticistas europeos, entre ellos los españoles Manuel Cuyás y Francesc Abel -fundador del Instituto Borja-; y del italiano Elio Sgreccia -considerado el padre de la Bioética Personalista-, durante su estancia en Roma, regresa al país en 1985 convirtiéndose en el primer colombiano en obtener un título de postgrado en Bioética[2]. Ese mismo año, es invitado, por el entonces presidente de la Academia de Medicina de Medellín, Dr. Ramón Córdoba Palacio, a dictar una conferencia sobre bioética. Era la primera vez que se hablaba del tema en un evento académico en el país, pues hasta el momento no se sabía bien qué era bioética y se pensaba que era un sinónimo “moderno” de la ética médica.

 

En agosto de 1986, el Pbro. Zuleta, fue vinculado como capellán a la Facultad de Medicina de la UPB de Medellín y se ocupó de coordinar el área de ética médica[3] durante el decanato del Dr. Manuel José Velásquez Restrepo (nombrado decano de dicha Facultad el 7 abril de 1986), e introdujo un cambio en el enfoque a los programas de la misma, para lo cual contó con el apoyo de los médicos Ramón Córdoba Palacio, Norman Harry Hinestrosa y Mario Montoya Toro, para obtener como resultado la estructuración del primer pensum de bioética en la Facultad de Medicina de la UPB en 1987, el cual se convirtió en el primero del país. Se pasa así, de la ética médica a la bioética médica[4], ad experimentum. El nombre de Ética Médica se conserva un tiempo más, porque todavía se miraba con desconfianza la Bioética, pues en el medio no se sabía qué era realmente.

 

Teniendo en cuenta que dicha Facultad nace con el ideal de formar profesionales con sólidos principios morales, éticos y científicos, con el fin de lograr un nuevo tipo de médicos que humanizaran la Medicina, la Bioética fue rápidamente asimilada allí, pues la mayoría de sus docentes, desde antes de su fundación (1975)[5], se habían preocupado por ello, a la luz del impacto del avance científico y tecnológico; todo ello en aras de lograr la formación integral de las nuevas generaciones de médicos[6]. Habían presentado ponencias y habían escrito sobre los temas que, para la época, representaban temores ante la eventual deshumanización que podría surgir de una ciencia sin ética, sin que por ello pudiera hablarse de bioética propiamente dicha, pues la reflexión se hacía desde la ética médica, igual que ocurría en ese momento en el resto del país.

 

A propósito, es importante tener en cuenta que, durante mucho tiempo, los cursos de ética médica mantuvieron ese nombre en las demás instituciones de educación superior en Colombia. De allí el que se cometa un error histórico cuando alguna de ellas se considera pionera porque a mediados de los años 70 se reunían a tratar temas que, en la actualidad, se abordan desde la bioética como los derechos de los pacientes y el derecho a morir dignamente, que también son incorporados en la formación del médico. En aquella época, el enfoque se hacía desde la ética médica, pues en nuestro país se empieza a hablar de bioética a mediados de los 80[7].

 

A finales de 1986 se empezaron a dictar cursos de cualificación docente en la Facultad de Medicina de la UPB, cuya temática era la Bioética, con el fin de formar profesores en esta área del saber. Llegan a dictarse 32 cursos de Bioética en 13 años (1986 – 1999), y algunos de los docentes que apoyaban el área de ética médica, terminaron dedicándose, de manera exclusiva, al estudio de aquella, entre ellos los pediatras Ramón Córdoba Palacio -quien era docente de ética médica en la UPB desde enero de 1983, pero estaba vinculado a su Facultad de Medicina desde 1977- y Norman Harry Hinestrosa -quien se había vinculado a dicha Facultad en 1978 como jefe de pediatría-. También se destaca por su constante empeño en el estudio y difusión de la Bioética el Dr. Mario Montoya, quien fuera el primer decano de la misma Facultad, aun cuando no dejó sus cursos de cardiología y cirugía.

 

Posteriormente, entrarían a apoyar este trabajo el médico Carlos Alberto de Jesús Gómez Fajardo (quien fue alumno de los profesores mencionados al igual que otros de los actuales exponentes de la bioética en el país quienes ahora desarrollan su labor en otras instituciones, entre ellas la Universidad de La Sabana, y quien fuera uno de los invitados permanentes de la Comisión Intersectorial de Bioética creada por el Presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, mediante Decreto 1101 de 2001), el también médico Jorge Humberto Echeverri y el psicólogo Luis Fernando Velásquez.

 

En 1986, el Dr. Fernando Sánchez Torres, al lado de otros destacados profesionales capitalinos, crea el Instituto Colombiano de Estudios Bioéticos (ICEB), el cual se convirtió en el primero del país.

 

A mediados de 1987, se realiza una reunión en la hospedería el Duruelo de Villa de Leyva organizada por la Escuela Colombiana de Medicina, hoy Universidad El Bosque, y patrocinada por ASCOFAME (Asociación Colombiana de Facultades de Medicina), donde fueron invitados todos los docentes de ética médica del país. A dicha reunión asistieron, entre otros, el Pbro. Dr. Guillermo Zuleta (en calidad de representante de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín), el Pbro. Alfonso Llano (Pontificia Universidad Javeriana), el Dr. Jaime Escobar Triana (decano de la entonces Escuela Colombiana de Medicina), el Dr. Pablo Arango (Universidad de La Sabana); también hubo una buena participación de enfermeras, entre ellas María Hackspiel e Isa Fonnegra. El objetivo de este encuentro era compartir experiencias sobre la enseñanza de la ética médica. ASCOFAME quería revisar los pensum, quería ver si había posibilidad de unificar los currículos de ética médica, incluyendo la intensidad[8], pues en las Facultades de Medicina se abordaba de manera diferente la enseñanza de la misma: unas hablaban de ética, otras de deontología, unas tenían mayor intensidad, otras apenas si tocaban ese tema y otras la trabajaban a través de seminarios.

 

En esta reunión se comentó la experiencia de la UPB con el cambio que estaba haciendo de la Ética Médica a la Bioética Médica[9] y que se tenía en ese momento ad experimentum. Vinieron las preguntas: qué es eso de bioética, qué es lo que ustedes enseñan en bioética. Había desconocimiento del tema, aunque el Pbro. Alfonso Llano, quien era la figura representativa de la ética médica en ese entonces en el país, si tenía algunas nociones sobre el mismo, debido a que él tenía contactos con la Fundación Mainetti en Argentina y conocía obviamente al Dr. José Alberto Mainetti, quien fue el pionero de la bioética en ese país[10]. El Pbro. Llano también había sido uno de los fundadores del Instituto Colombiano de Estudios Bioéticos (ICEB) a comienzos de 1986, al lado del Dr. Fernando Sánchez Torres y del Dr. Juan Mendoza-Vega, entre otros reconocidos estudiosos de la ética médica en Bogotá, quienes empezaban a transitar por los caminos de la Bioética, a pesar de que todavía no se percibía muy bien la diferencia entre ética médica y bioética médica, y se creía que esto era algo de moda en el país[11].

 

En dicho encuentro, el Pbro. Guillermo Zuleta, en medio de una conversación con el Pbro. Alfonso Llano, le amplió el tema y éste último se interesó por formarse en dicha área del conocimiento; de manera que viajó al Instituto Kennedy donde hizo un curso de verano sobre Bioética y al regresar al país cambia su discurso, e incluso da por superada la ética médica de la cual había sido el máximo exponente, entrando de lleno en la Bioética y en 1989 empieza a liderar, con varios de los representantes de las instituciones que habían asistido a la reunión de Villa de Leyva, entre ellos el Pbro. Zuleta, la Federación Latinoamericana de Instituciones de Bioética, entrando en contacto con la Fundación Mainetti, y con representantes de instituciones de otros países[12].

 

Para 1989 la Universidad Pontificia Bolivariana ya había hecho el cambio completo del currículo en la Facultad de Medicina, se había aprobado en las distintas instancias de la universidad y se había presentado de forma oficial a ASCOFAME, convirtiéndose así en la primera en el país que pasaba de enseñar ética médica a enseñar bioética médica[13] en 4 semestres, con la distribución que se ha mantenido hasta hoy. También se incluyó la bioética médica en residencia, que se mantiene actualmente, aunque se ha reducido a seminarios.

 

En Colombia se va a hablar fuertemente de Bioética en la década de los 90’s, pero por razones alejadas de ella, según el Pbro. Guillermo Zuleta, pues las universidades descubrieron que hablar de Bioética era un buen negocio. Se hablaba de ésta en cursos, en congresos, pero se trataban los mismos temas recurrentes: genética, clonación, Fivet; en todas partes no había sino esa oferta[14].

 

A principios de los 90’s, la UPB empieza a trabajar, además de la bioética médica, la bioética medioambiental[15], la bioética en la investigación[16], la bioética teológica, la bioética fundamental (siendo la primera en Colombia en hacerlo, debido a que en el país la bioética se había quedado en una casuística y nadie hablaba de su fundamentación, lo que hoy en día sería el estatuto epistemológico de la Bioética), y el Bioderecho (también conocido como bioética jurídica o biojurídica). Fue la primera institución de la ciudad de Medellín en ofrecer cursos y diplomaturas sobre bioética (desde 1986) y Bioderecho (desde 2002), la primera en el país en ofertar una Maestría en Bioética (1995) y es la única que cuenta con una Especialización en Bioderecho.

 

 

 

 

 

 

 



[1] Martin Sass, Hans. Fritz Jahr’s 1927 Concept of Bioethics. Kennedy Institute of Ethics Journal, Volume 17, Number 4, December 2007, pp. 279-295.

[2] Años después, en 1996, el médico Jaime Escobar Triana y el filósofo Fabio Garzón cursan el Magister Internacional en Bioética ofrecido por la Universidad de Chile en convenio con la Universidad Complutense de Madrid y el Programa Regional de Bioética para América Latina y el Caribe de la OPS.

[3] Los cursos de ética en la Facultad de Medicina de la UPB se empiezan a dictar en 1978. Al principio se llamaba ética profesional, luego ética médica y a partir de 1987, hasta la actualidad, reciben el nombre de bioética médica. 

[4] El cambio de la ética médica a la bioética médica, obedeció a la necesidad de abrir el diálogo de la ética en la relación médico-paciente a otros actores, tales como abogados, filósofos, psicólogos, teólogos, etc. Muchos de los temas están en el corpus hipocrático pero se amplía la reflexión, porque el quehacer médico es multifacético y participan otros profesionales.

[5]La Facultad de Medicina de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín obtiene su Licencia de Iniciación de Labores mediante Acuerdo No. 156 de julio 11 de 1975 e inicia sus actividades académicas el 2 de Febrero de 1976.

[6] En la bibliografía de los programas de ética médica y luego de bioética médica de la UPB, siempre han aparecido autores como Pedro Laín Entralgo, Xavier Xubiri, Julián Marías, entre otros clásicos personalistas.

[7] Cf. Entrevista realizada al Pbro. Dr. Guillermo León Zuleta Salas el 21 de Septiembre de 2011 en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín por Beatriz Campillo y Gloria Naranjo.

[8] Ni siquiera al interior de las distintas Universidades, las Escuelas de Ciencias de la Salud tenían uniformidad en cuanto a la intensidad horaria de la ética en sus programas; había diferencias entre la Facultad de Medicina y la de Enfermería.

[9] Vale la pena tener en cuenta que, en sus orígenes, la Bioética Médica fue la que mayor fuerza tuvo, tanto a nivel internacional como a nivel nacional.

[10] La Fundación Mainetti, primero fue un centro de ética médica y luego se cambió a la bioética.

[11] Cf. Entrevista Pbro. Dr. Guillermo León Zuleta Salas, realizada el 21 de septiembre de 2011 en la Universidad Pontificia Bolivariana por Beatriz Campillo y Gloria Naranjo.

[12] Con esta Federación se vieron nacer personas que ahora están en la cresta de la Bioética latinoamericana como Volney Garrafa, quien llegó en representación de Brasil, aunque no estuvo desde los comienzos de FELAIBE.

[13] El curso de Bioética Médica era complementado con la cátedra de Historia de la Medicina, luego se extiende a los estudiantes que iban a hacer internado y como proemio de los que iban a hacer residencia. Era un currículo denso que consideraba todas las posibilidades de juicio del acto médico en las diferentes instancias. El estudiante adquiría conocimientos básicos de bioética, conocimientos básicos de la atención del paciente, de acuerdo a edad y condición hasta el internado.

[14] Cf. Entrevista realizada al Pbro. Dr. Guillermo León Zuleta Salas el 21 de septiembre de 2011 en la Universidad Pontificia Bolivariana por Beatriz Campillo y Gloria Naranjo.

[15] En la bioética medioambiental, ecobioética, el exponente más destacado es el Pbro. Gilberto Cely de la Pontificia Universidad Javeriana.

[16] En la bioética en la investigación empezaron a incursionar, a mediados de los años 90’s en la Universidad Militar, los profesores Fabio Garzón y Gustavo García. El profesor Fabio Garzón fue el primero que escribió en Colombia una obra interactiva de bioética, como se llamaba en la época; era un manual de bioética con un CD-ROM.

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