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2 comments on «Adopción pre-natal: una altertativa legí­tima para los embriones congelados (Dra. Mónica López Barahona)»

  1. Pingback: ¿Qué dice la Iglesia católica sobre la adopción de embriones? | Aleteia – Spanish
  2. Luis Sainz de los Terreros Aguirre de Cárcer dice:

    Lo extraordinario de la situación actual es, de qué manera se ignoran entre la gente corriente los avances vertiginosos que tienen lugar en este ámbito de la tecnología (ingeniería) de la reproducción humana y las bases científicas y éticas (o carentes de ética) que la soportan. Especialmente entre los más jóvenes la ignorancia es casi absoluta y también entre los adultos. Se echa en falta, y se comprende porque es una tarea inmensa, la exposición abierta, accesible y global, sobre todo en el ambiente educativo, de lo que se sabe con certeza científica y lo que se desconoce o se comprende parcialmente, y lo que es decisivo, de aquello que se puede hacer y lo que no se debe hacer sin alterar de manera gravísima el orden y el derecho natural, derecho a la vida, el derecho a la filiación de todo ser humano.
    Soy padre de dos hijas adoptivas, me considero muy afortunado por ello y ellas son perfectamente conscientes de su doble filiación, natural y adoptiva. Me pregunto que será de aquellas criaturas que nacen y crecen, no a partir de una circunstancia humana, dramática, como el abandono o la orfandad, sino como resultado del azar de una manipulación y selección de embriones. El artículo me parece espléndido, y en particular el hecho de subrayar la adopción pre-natal del embrión como un “mal menor”. Creo, según mi modesta opinión, que la mayor dificultad y muy grave, es que el bebé nacido de esta manera, pueda o no pueda elaborar una historia humana de su propio origen, aún cuando hubiera lagunas de desconocimiento, pero una historia humana al fin y al cabo, que pueda, siquiera, imaginarla. Si falta esto, si el ser nacido de este modo sólo puede saber de su origen, que es un ser vivo que lo es solamente por efecto colateral y secundario de una cadena de sucesos que no le remiten a nada humano, a nadie en que se reconozca, ese ser humano, lo sufrirá y de una manera indecible. Vida humana y filiación, son inseparables, y el “rescate” que representa la adopción pre-natal (cómo lo es cualquier adopción) tratará de llenar y compensar esa nueva vida desde el abismo de su origen. Al final, solamente el amor de los padres, una madre y un padre, a imagen del amor de Dios, puede obrar el milagro.

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