Un filósofo agnóstico como Jürgen Habermas, en un famoso coloquio académico con el Papa Benedicto XVI, defendió el valor que tienen las religiones, incluido por supuesto el cristianismo, para enriquecer e iluminar los debates éticos y jurídicos.
Hoy se nos ofrece un valioso documento de reflexión acerca del desarrollo y uso de la Inteligencia artificial.
Naturaleza y propósito
La encíclica, firmada por León XIV en el 135.º aniversario de Rerum novarum, se sitúa en continuidad con la Doctrina social de la Iglesia y la actualiza ante el desafío de la inteligencia artificial y la revolución digital. Su pregunta central: cómo custodiar a la persona humana en un tiempo en que la técnica transforma profundamente las relaciones, el trabajo, la política y la cultura.
El Papa propone dos imágenes bíblicas como clave de lectura:
- Babel: el proyecto de poder uniformador, sin Dios, que termina en dispersión y deshumanización.
- La reconstrucción de Jerusalén con Nehemías: trabajo compartido, responsabilidad de cada uno, comunión en la diversidad.
La elección de fondo no es entre aceptar o rechazar la tecnología, sino entre construir Babel o reedificar Jerusalén.
Estructura y contenidos principales
Capítulo I — Un pensamiento dinámico fiel al Evangelio. Recorre el Magisterio social desde León XIII hasta Francisco (Rerum novarum, Quadragesimo anno, Pacem in terris, Gaudium et spes, Populorum progressio, Laborem exercens, Centesimus annus, Caritas in veritate, Laudato si’, Fratelli tutti, Dilexit nos), mostrando una tradición viva que dialoga con cada época sin perder su núcleo evangélico.
Capítulo II — Fundamentos y principios. Reafirma:
- La dignidad ontológica de toda persona, creada a imagen de Dios, no condicionada por su rendimiento.
- Los derechos humanos como traducción histórica de esa dignidad.
- Los principios clásicos: bien común, destino universal de los bienes, subsidiariedad, solidaridad, justicia social y desarrollo humano integral, ahora aplicados también a datos, algoritmos e infraestructuras digitales.
Capítulo III — Técnica y dominio. Denuncia el paradigma tecnocrático acelerado por la IA y advierte que el poder digital se concentra en grandes actores privados transnacionales. Sobre la IA, subraya:
- No es comparable a la inteligencia humana: carece de cuerpo, experiencia, conciencia moral.
- Exige responsabilidad, transparencia, gobernanza, trazabilidad y control humano.
- Hay que «desarmar la IA», sustraerla a la lógica de competencia y monopolio.
- Critica las narrativas transhumanistas y posthumanistas que prometen superar el límite humano: el verdadero «más que humano» es la gracia en Cristo, no la potenciación técnica. Retoma a San Agustín: dos amores, dos ciudades.
Capítulo IV — Custodiar lo humano: verdad, trabajo, libertad.
- Verdad y democracia: la desinformación amplificada por IA erosiona la convivencia; urge una «ecología de la comunicación».
- Educación: alianza entre familia, escuela e instituciones; protección de menores frente a redes y dispositivos; recuperar tiempo, silencio y pensamiento crítico.
- Trabajo: la automatización amenaza con precariedad y desempleo masivo; el trabajo digno debe seguir siendo prioridad; reclama nuevas formas de protección, sindicalismo renovado y criterios sociales para la innovación.
- Economía: superar el PIB como único indicador; regular finanzas y datos; combatir desigualdades crecientes.
- Familia y jóvenes como condiciones sociales de la esperanza.
- Nuevas esclavitudes: trata, explotación de trabajadores invisibles de la cadena digital (etiquetado, moderación, minería de tierras raras), colonialismo de datos. El Papa pide perdón por la complicidad histórica de la Iglesia con la esclavitud y exige vigilancia hoy.
Capítulo V — La cultura del poder y la civilización del amor. Aborda la guerra en la era digital:
- Denuncia la normalización de la guerra, el rearme, la crisis del multilateralismo y un falso «realismo político».
- Rechaza explícitamente la teoría de la «guerra justa», salvo legítima defensa estricta.
- Sobre armas e IA: ninguna decisión letal puede delegarse en sistemas automáticos; exige control humano efectivo y reglas internacionales.
- Propone cinco vías concretas: desarmar las palabras, construir la paz en la justicia, asumir la mirada de las víctimas, cultivar un sano realismo y relanzar el diálogo y la diplomacia.
Conclusión
León XIV cierra con una espiritualidad encarnatoria y eucarística: el Verbo hecho carne revela una humanidad que se realiza en la entrega, no en la autosuficiencia técnica. Invita a ser, como Nehemías, constructores pacientes —fieles a la verdad, comprometidos con la educación, las relaciones, la justicia y la paz— y termina con el Magníficat de María como cántico de esperanza: mirar la historia desde los pequeños y confiar en que Dios hace nuevas todas las cosas, también en el tiempo de la inteligencia artificial.
Idea-fuerza: la IA y las tecnologías emergentes no son neutrales; pueden servir al desarrollo humano integral o convertirse en una nueva Babel. La medida sigue siendo la dignidad inviolable de cada persona y el bien común de los pueblos.







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