Un estudio reciente publicado en el Journal of Psychiatric Research1 analizó más de 1.2 millones de embarazos en hospitales de Quebec, Canadá, entre los años 2006 y 2022 con el objetivo de entender si el aborto inducido podía influir en la salud mental de las mujeres a lo largo del tiempo.}
Para ello, los investigadores realizaron un seguimiento de hasta 17 años y calcularon el riesgo relativo (RR2) de las mujeres que tuvieron aborto inducido (28.721 abortos) en comparación con aquellas que llevaron su embarazo a término (1.228.807 nacimientos). Los resultados evaluados incluyeron la hospitalización por:
- Trastornos psiquiátricos.
- Trastornos por uso de sustancias.
- Intentos de suicidio.
¿Qué descubrieron los investigadores?
Los resultados de su investigación son realmente interesantes y preocupantes a la vez. Las mujeres que tuvieron un aborto inducido presentaron tasas más altas de hospitalización por trastornos mentales (104 versus 42 por cada 10.000 persona-años). Por otra parte, los trastornos más frecuentes fueron psiquiátricos con un RR = 1.81 (depresión y ansiedad), por consumo de sustancias (RR=2.57) donde destacan el uso de cocaína (RR=3.46) y alucinógenos (RR=5.15) e intento de suicidio (RR=2.16).
El riesgo de hospitalización fue más alto en los primeros cinco años posteriores al aborto, y luego disminuyó gradualmente con el tiempo. Sin embargo, el riesgo de trastornos por uso de sustancias se mantuvo elevado incluso después de 17 años.
Además, se observó que el RR de hospitalización es mayor es casos de repetición (RR=2.45) que el primer aborto (RR=1.82), también cuando es anterior a la semana 20 de embarazo (RR=1.91) que cuando es posterior (RR=1.43) o si ya se ha dado a luz anteriormente (RR=2.41 frente a 1.49 en mujeres que nunca han dado a luz).
¿Afecta la edad de la mujer?
La respuesta clara es SI.
Tal como se ve en el gráfico, el riesgo fue especialmente alto en mujeres jóvenes menores de 20 años (RR=2.53 y entre 20—25 años (RR=2.75). A mayor edad, el riesgo disminuye progresivamente, pero sigue existiendo(RR=1.33 para mujeres mayores de 40 años). Estos datos indican que la adolescencia y juventud temprana son etapas de alta vulnerabilidad psicológica, asociadas con mayor riesgo de trastornos mentales y el aborto inducido en estas edades puede exacerbar su vulnerabilidad.
¿Y qué pasa con los abortos espontáneos?
Una pregunta que surge al estudiar este artículo son los efectos de los abortos espontáneos o naturales frente al inducido. Aunque el estudio no incluye este análisis, investigaciones complementarias 3 con 120 mujeres (80 con aborto inducido versus 40 con aborto espontáneo) llevadas a cabo en Noruega en 2005,mostraron que los abortos espontáneos generan un impacto emocional más inmediato. Sin embargo, estas mujeres suelen recuperarse más rápido que aquellas que tuvieron un aborto inducido. La tabla siguiente lo resume:
Concluyendo
La conclusión principal del artículo indica la asociación clara del aborto inducido con un mayor riesgo de hospitalización por trastornos mentales a largo plazo, incluyendo trastornos psiquiátricos, trastornos por uso de sustancias e intentos de suicidio. Este riesgo es más elevado en los primeros cinco años después del aborto y disminuye con el tiempo. Además, es especialmente alto en mujeres menores de 25 años. Por tanto, el estudio sugiere que el aborto puede ser un marcador que anticipe futuros trastornos mentales que puedan padecer estas mujeres.
Comentario final
Los datos revelados por este estudio pueden vislumbrar la ruptura interna que se produce ante un aborto inducido, llevando una desestructuración interna de la persona con manifestaciones clínicas en el ámbito psiquiátrico. Obviamente, los riesgos son mayores en la juventud cuando la persona está definiendo su potencial existencial. Un impacto de esta dimensión de su vida en ese periodo dejará una huella que perdurará mucho tiempo y que necesitará restauración. A la luz de estos resultados, el síndrome post-aborto y sus consecuencias clínicas no pueden negarse.
Otros corolarios que pueden extraerse es el tremendo impacto social que el aborto inducido genera y especialmente el estrés generado para el sistema hospitalario. Puesto que el riesgo de hospitalización por trastornos mentales y uso de sustancias (alcohol, cannabis, etc.) es más alto en los primeros 5 años tras el aborto, puede ser necesaria la instauración de programas de seguimiento psicológico durante ese periodo crítico: detección temprana de consumo, derivación a programas de tratamiento, etc. Además, estas intervenciones deberían ser diferenciadas para las adolescentes, mujeres jóvenes y aquellas que presenten antecedentes psiquiátricos.
Por tanto, las mujeres deben ser informadas de todas estas consecuencias además del hecho de la destrucción de vida humana inocente, y reafirmarlas en su maternidad con la ayuda necesaria, independientemente de la edad, posición social, raza, etc… De esta forma se garantiza su libertad informada.
- 1 “Induced abortion and implications for long-term mental health: a cohort study of 1.2 million pregnancies”. N Auger, J Healy-Profitós, A Ayoub, A Lewin, N Low. J Psychiatr Res. 187:304-310 (2025). doi: 10.1016/j.jpsychires.2025.05.031.
- 2 Un RR = 1 indicaría que no tiene incidencia o efecto, si es mayor que 1 indica riesgo debido al aborto inducido.
- 3 “The course of mental health after miscarriage and induced abortion: a longitudinal, five-year follow-up study”. A N Broen, T Moum, A Bødtker, Ø Ekeberg. BMC Medicine 3:18 (2005).
Publicada por Dr. Ignacio Segarra Taús | 05 de septiembre de 2025 | ¿Cómo afecta el aborto inducido a la salud mental de la mujer?









Comments 2
Me gustaría, siento que es necesario que profundicen en lo que afirman, que los abortos inducidos, causan “Sentimientos de angustia y vergüenza”. Las mujeres que han tenido abortos inducidos y militan activamente en el feminismo, están convencidas de que esos sentimientos de culpa y vergüenza son causados por la sociedad, la religión y las políticas de salud pública que las condena. Y que eso es precisamente lo que debe cambiar. Me gustaría se profundizará en lo que origina esos sentimientos en las mujeres que se inducen un aborto. Gracias.
Entiendo lo que dice sobre el planteamiento que hacen algunas feministas, pero precisamente el artículo recoge los datos científicos de lo que está ocurriendo. Esas personas parten de un planteamiento que es ideología: “el aborto es un derecho humano” que por tanto llena de satisfacción cuando se ejercita. La ciencia dice que se está produciendo un deterioro de la salud mental de las personas que abortan. Si en vez de una ideología fuese ciencia podrían demostrar que el origen no es el aborto en sí, sino condicionamientos culturales. Me parece un tópico ideológico carente de fuerza cientifica hablar de “sentimientos de angustia y vergUenza” porque la sociedad actual ha aceptado completamente el aborto. Quizá esos sentimientos tienen un origen no en los condicionamientos sociales, sino en la maldad de la acción de abortar, pues parece difícil que pueda quedar sin repercusión psicologica acabar con la vida del hijo que llevas en tus entrañas.