Puntos principales de la propuesta de la OMS
- Organización de los servicios de salud: Los servicios de salud deben organizarse de tal manera que el ejercicio de la objeción de conciencia no impida que las personas accedan a los servicios de aborto disponibles.
- Responsabilidad del Estado: Cuando se permite la objeción de conciencia, el derecho internacional de los derechos humanos exige a los Estados que tomen medidas para asegurar que esta no funcione como una barrera para el acceso a la atención del aborto. La mera existencia de una regulación no es suficiente; los Estados deben regularla de manera efectiva para garantizar que el aborto sea disponible y accesible en la práctica.
- Guía para los Estados: El derecho internacional de los derechos humanos ofrece pautas sobre cómo los Estados pueden asegurar que se respeten, protejan y cumplan los derechos humanos de quienes buscan aborto. Esto incluye:
- Establecer una regulación clara y exigible de la objeción de conciencia.
- Asegurar una aplicación adecuada de dicha regulación, identificando, abordando y sancionando el incumplimiento.
- Definir claramente quién puede objetar y a qué componentes de la atención.
- Organizar el sistema de salud para asegurar que haya suficientes proveedores no objetores empleados y distribuidos equitativamente en todo el país.
- Prohibir las objeciones de conciencia institucionales.
- Exigir a los objetores que proporcionen una derivación rápida a proveedores accesibles y no objetores.
- Requerir que la objeción de conciencia se ejerza de manera respetuosa y no punitiva.
- Prohibir la objeción de conciencia en situaciones urgentes o de emergencia.
- Consecuencias de una regulación ineficaz: Si resulta imposible regular la objeción de conciencia de una manera que respete, proteja y cumpla los derechos de quienes buscan abortar, la objeción de conciencia en la provisión del aborto podría volverse indefendible. En tales circunstancias, podría ser apropiado considerar prohibirla y/o revisar los marcos legales y políticos nacionales que rigen las obligaciones profesionales y éticas de los trabajadores de la salud.
- Impactos observados: La objeción de conciencia ha demostrado retrasar el acceso oportuno al aborto y a la atención post-aborto, exacerbándose donde hay una alta proporción de objetores, incluso en emergencias. También se ha relacionado con un aumento de la morbilidad y mortalidad relacionadas con el aborto, y se ha observado que algunos profesionales objetan en el sector público mientras ofrecen servicios de aborto de pago en sus prácticas privadas. Además, impone barreras desproporcionadas en áreas rurales y en contextos donde la regulación es ambigua o ineficaz.
- Derechos humanos relevantes: El acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva (SSR) debe ser disponible, accesible, aceptable y de buena calidad. Se enfatiza el derecho a la información precisa, a la privacidad, a la confidencialidad, a la no discriminación y a la igualdad en el acceso a los servicios de SSR.
La Oms institucion promotora del aborto
El análisis sereno del documento sugiere que la Organización Mundial de la Salud (OMS) opera bajo la premisa de que el aborto es un derecho humano individual que debe ser reconocido universalmente.
Aunque esta postura no se afirma de manera explícita —dado que este derecho no ha sido acogido en ningún texto universal de derechos humanos—, la implicación se mantiene constante a lo largo del texto.
El documento establece que el acceso a la atención integral del aborto es fundamental para la realización de los derechos humanos, enmarcando consistentemente la provisión de estos servicios bajo la perspectiva de los derechos reproductivos.
Esta insistencia continua en promover y facilitar los medios (químicos o quirúrgicos) para llevar a cabo el aborto, directamente o a través de la expansión de los “derechos reproductivos”, revela un posicionamiento institucional.
En este sentido, podemos argumentar que la OMS traiciona su misión como organismo de Naciones Unidas al adoptar un planteamiento que, aunque pueda ser defendido por naciones (como Francia), instituciones o individuos, no constituye una posición de consenso o un principio aceptado por la ONU.
Dignidad, Conciencia y el Rol de la OMS
La OMS parece pasar por alto la relación indisoluble entre la dignidad humana y la objeción de conciencia. No es viable defender la dignidad de las personas —un principio básico de la Bioética— si se ignora la necesidad de promover los juicios de conciencia individuales en el desarrollo de la vida y el trabajo profesional.
La fidelidad individual a la conciencia es un factor que contribuye a una sociedad más ética, promoviendo una mayor justicia y una mejor calidad sanitaria.
En esta óptica, el derecho a la objeción de conciencia —que sí está reconocido como derecho humano— precede a un supuesto “derecho al aborto” que solo algunos admiten. Incluso en el contexto de una legislación permisiva con el aborto, es imperativo recalcar y proteger la objeción de conciencia.
Paradójicamente la OMS no admite ninguna restricción al aborto, y en cambio propone distintas restricciones para el ejercicio de la objeción de conciencia hasta el punto de poder prohibirlo.
Considerar la objeción de conciencia como una represión de la libertad denota un profundo desconocimiento del sentido de la libertad y promueve una sociedad intolerantemente constrictiva. Imponer el aborto como un derecho es una distorsión completa de la misión esencial de la OMS, que debería caracterizarse por la protección de la salud y de la vida humana.






