El debate sobre la eutanasia requiere aclarar el término “enfermo terminal”. Propuesta del Presidente de la Asociación Médica Mundial

  Propuesta del presidente de la Asociación Médica MundialSANTIAGO DE CHILE, 3 agosto 2001 (ZENIT.org).- Enrique Accorsi, presidente de la autodenominada Asociación Médica Mundial (AMM), pidió este jueves desde la agencia de noticias católica AICA a las autoridades de su paí­s aclarar qué se entiende por «enfermo terminal» antes de aprobar …

 


Propuesta del presidente de la Asociación Médica Mundial

SANTIAGO DE CHILE, 3 agosto 2001 (
ZENIT.org).- Enrique Accorsi, presidente de la autodenominada Asociación Médica Mundial (AMM), pidió este jueves desde la agencia de noticias católica AICA a las autoridades de su paí­s aclarar qué se entiende por «enfermo terminal» antes de aprobar un proyecto de ley del Ministerio de Salud que otorgarí­a a los pacientes terminales la posibilidad de negarse a un tratamiento cuando éste sólo busca prolongar su vida artificialmente.

Luego que la comunidad médica local manifestara su preocupación por una propuesta que aparentemente no es del todo transparente, Accorsi sostuvo que debe existir más claridad sobre el concepto de «terminal».

«No podremos tener una definición exacta de enfermo terminal, sino que será dinámica, porque hoy catalogamos de terminal una enfermedad y tal vez aparezcan procedimientos que más adelante nos hagan determinar que ese paciente no tiene tal condición», dijo.

Según Accorsi, «en la mayorí­a de los paí­ses se da una relación entre los pacientes, sus parientes y el equipo de salud, donde no se produce una eutanasia pasiva, sino que se asiste a un proceso de muerte irreversible. A esa persona se le debe dar la mejor calidad de vida. No se trata de aplicar una eutanasia pasiva, sino de ayudar en un proceso que será inevitable».

«Cada vez más el papel del médico debe ser ayudar al bien morir», indicó.

El artí­culo 18 del proyecto defendido por la ministra chilena de Salud, Michel Bachelet, dice que los pacientes terminales, en quienes los tratamientos no surtan efecto, podrán negarse a recibir más terapias, siempre y cuando dos profesionales médicos –uno de los cuales no lo haya atendido– constaten su situación de terminal y las atenciones no sirvan para recuperarlo. Dicha voluntad, según la norma, debe ser acatada por los profesionales médicos.


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