El derecho a saber sobre los transgénicos  (Davidd Byrne)

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keywords: transgénicos, omg Puedo elegir… si compro o no alimentos producidos a partir de organismos modificados genéticamente ‘. Quiero dar esta opción a los consumidores de toda Europa. Es normal sentir preocupación cuando no sabemos lo que compramos. El miedo a lo desconocido es una reacción humana natural y la comprendo perfectamente. …

 


keywords: transgénicos, omg


 

Puedo elegir… si compro o no alimentos producidos a partir de organismos modificados genéticamente ‘. Quiero dar esta opción a los consumidores de toda Europa.

Es normal sentir preocupación cuando no sabemos lo que compramos. El miedo a lo desconocido es una reacción humana natural y la comprendo perfectamente. Ese es el mensaje que me han transmitido los consumidores españoles. Ese es el mensaje que el Gobierno español me transmite. Los representantes de los consumidores españoles también me han expresado claramente sus preocupaciones.

Los consumidores tienen derecho a una información básica. Ese derecho a la información quedó consagrado en el Tratado de Amsterdam. Estoy decidido a continuar en esa dirección al desarrollar las normas de protección de los consumidores. í‰ste es un excelente ejemplo de cómo puede ser beneficioso el trabajo concreto de la Unión Europea en favor de las necesidades cotidianas de los ciudadanos.

Tanto Margot Wallstrí¶m, comisaria de Medio Ambiente, como yo mismo, que soy responsable de Sanidad y Protección de los Consumidores, vamos a presentar a la Comisión hoy mismo dos nuevas normativas que regulan los organismos modificados genéticamente (OMG) en Europa. Estas normativas mejorarán de forma significativa la información de los consumidores sobre esos organismos y les ofrecerán la posibilidad de elegir con conocimiento de causa.

Seamos claros: el tema de los organismos modificados genéticamente es muy controvertido y provoca un debate intenso y a veces no demasiado constructivo. Yo soy partidario de enfocar este debate de manera pragmática, atendiendo a consideraciones cientí­ficas y a las preferencias de los consumidores. Los consumidores pueden estar seguros de que esos alimentos serán objeto de rigurosos controles antes de llegar al mercado europeo. Además, tienen la garantí­a de que serán informados sobre su modificación genética por el etiquetado.

Confí­o en que estas nuevas normativas sean un punto de apoyo firme al establecer el fundamento cientí­fico más acreditado para la aprobación de los productos y aumentar al máximo la información de los consumidores.

Los europeos están preocupados por los riesgos que puedan entrañar los OMG. Como comisarios europeos, tomamos precauciones en nuestras nuevas normativas para asegurarnos de que los OMG no plantean ningún riesgo para la salud pública ni el medio ambiente.

Por ello, vamos a pedir que la Autoridad Alimentaria Europea examine de forma detallada las solicitudes relativas al uso de organismos modificados genéticamente en la alimentación humana y animal. Los cientí­ficos europeos más eminentes, libres de intereses polí­ticos o industriales, controlarán los OMG para evitar cualquier riesgo para la salud pública, la salud de los animales o el medio ambiente.

Si los cientí­ficos de la Autoridad Alimentaria los vetan, los alimentos o piensos con OMG no podrán ser vendidos en Europa. Tampoco podrán, por supuesto, ser importados para su venta. Por el contrario, cuando la Autoridad Alimentaria opine que el uso de un OMG es seguro, la Comisión y los representantes de cada uno de los gobiernos de la UE deberán decidir sobre la autorización y las condiciones de su uso. Una condición básica es el etiquetado de los alimentos o piensos modificados, para que los consumidores puedan elegir si desean comprar el producto o inclinarse por otro.

Actualmente, las normas sobre etiquetado de la UE establecen una considerable información sobre ingredientes, aditivos y saborizantes. Muy pronto añadiremos información clara sobre los alérgenos. La nueva legislación sobre OMG exigirá también información sobre cualquier organismo de este tipo presente en los alimentos.

Mi objetivo es proporcionar a los consumidores la garantí­a de que todos los productos que se comercializan son seguros. Después serán los propios consumidores los que decidan si desean o no comprarlos, y es el etiquetado el que ofrece al consumidor la capacidad para hacer esta elección.

Otro tema que suscita preocupación es lo que se conoce como presencia accidental. Esta expresión designa la presencia inevitable o fortuita de rastros de un OMG en alimentos o piensos. Lo queramos o no, esta posibilidad es real, porque así­ es la naturaleza. Poco se puede hacer para evitarlo, aparte de detener la producción de cultivos de OMG en todo el mundo o cerrar nuestras fronteras.

Nuestras propuestas de legislación sobre organismos modificados genéticamente reconocen este hecho y lo regularán en sus disposiciones. Sólo cantidades minúsculas de los OMG que no estén expresamente autorizados en Europa podrán estar presentes en los alimentos o piensos. Pero primero deberán haber sido evaluados por nuestros cientí­ficos para ver si no presentan ningún riesgo para la salud humana o animal, ni para el medio ambiente, ya que ésta es una condición previa en el proceso de su autorización formal.

La aprobación de estas propuestas, junto con la reciente adopción de la legislación revisada sobre liberación intencional en el medio ambiente de OMG, reforzará la confianza de los ciudadanos al responder a las preocupaciones que plantean y proporcionar un elevado nivel de protección para la salud pública y el medio ambiente. Esto contribuirá a levantar la moratoria de hecho que se aplica a la comercialización de OMG y la paralización de las autorizaciones de esos organismos y sus productos derivados en Europa. Además, facilitará el acceso al mercado de esos productos.

Ya dije antes que la gente siente temor ante lo desconocido. Pero en el futuro, cuando vean las palabras ‘organismo modificado genéticamente’ en la etiqueta de un producto alimenticio, tendrán un conjunto de garantí­as reales. En primer lugar, de que el producto ha sido evaluado por los más prestigiosos cientí­ficos europeos en la Autoridad Alimentaria. A menos que ellos lo autoricen, no podrá comercializarse. En segundo lugar, de que el OMG ha sido examinado por la Comisión y los representantes de todos los gobiernos. Y entonces será el consumidor el que elija.’Puedo elegir… si compro o no alimentos producidos a partir de organismos modificados genéticamente ‘. Quiero dar esta opción a los consumidores de toda Europa.

Es normal sentir preocupación cuando no sabemos lo que compramos. El miedo a lo desconocido es una reacción humana natural y la comprendo perfectamente. Ese es el mensaje que me han transmitido los consumidores españoles. Ese es el mensaje que el Gobierno español me transmite. Los representantes de los consumidores españoles también me han expresado claramente sus preocupaciones.

Los consumidores tienen derecho a una información básica. Ese derecho a la información quedó consagrado en el Tratado de Amsterdam. Estoy decidido a continuar en esa dirección al desarrollar las normas de protección de los consumidores. í‰ste es un excelente ejemplo de cómo puede ser beneficioso el trabajo concreto de la Unión Europea en favor de las necesidades cotidianas de los ciudadanos.

Tanto Margot Wallstrí¶m, comisaria de Medio Ambiente, como yo mismo, que soy responsable de Sanidad y Protección de los Consumidores, vamos a presentar a la Comisión hoy mismo dos nuevas normativas que regulan los organismos modificados genéticamente (OMG) en Europa. Estas normativas mejorarán de forma significativa la información de los consumidores sobre esos organismos y les ofrecerán la posibilidad de elegir con conocimiento de causa.

Seamos claros: el tema de los organismos modificados genéticamente es muy controvertido y provoca un debate intenso y a veces no demasiado constructivo. Yo soy partidario de enfocar este debate de manera pragmática, atendiendo a consideraciones cientí­ficas y a las preferencias de los consumidores. Los consumidores pueden estar seguros de que esos alimentos serán objeto de rigurosos controles antes de llegar al mercado europeo. Además, tienen la garantí­a de que serán informados sobre su modificación genética por el etiquetado.

Confí­o en que estas nuevas normativas sean un punto de apoyo firme al establecer el fundamento cientí­fico más acreditado para la aprobación de los productos y aumentar al máximo la información de los consumidores.

Los europeos están preocupados por los riesgos que puedan entrañar los OMG. Como comisarios europeos, tomamos precauciones en nuestras nuevas normativas para asegurarnos de que los OMG no plantean ningún riesgo para la salud pública ni el medio ambiente.

Por ello, vamos a pedir que la Autoridad Alimentaria Europea examine de forma detallada las solicitudes relativas al uso de organismos modificados genéticamente en la alimentación humana y animal. Los cientí­ficos europeos más eminentes, libres de intereses polí­ticos o industriales, controlarán los OMG para evitar cualquier riesgo para la salud pública, la salud de los animales o el medio ambiente.

Si los cientí­ficos de la Autoridad Alimentaria los vetan, los alimentos o piensos con OMG no podrán ser vendidos en Europa. Tampoco podrán, por supuesto, ser importados para su venta. Por el contrario, cuando la Autoridad Alimentaria opine que el uso de un OMG es seguro, la Comisión y los representantes de cada uno de los gobiernos de la UE deberán decidir sobre la autorización y las condiciones de su uso. Una condición básica es el etiquetado de los alimentos o piensos modificados, para que los consumidores puedan elegir si desean comprar el producto o inclinarse por otro.

Actualmente, las normas sobre etiquetado de la UE establecen una considerable información sobre ingredientes, aditivos y saborizantes. Muy pronto añadiremos información clara sobre los alérgenos. La nueva legislación sobre OMG exigirá también información sobre cualquier organismo de este tipo presente en los alimentos.

Mi objetivo es proporcionar a los consumidores la garantí­a de que todos los productos que se comercializan son seguros. Después serán los propios consumidores los que decidan si desean o no comprarlos, y es el etiquetado el que ofrece al consumidor la capacidad para hacer esta elección.

Otro tema que suscita preocupación es lo que se conoce como presencia accidental. Esta expresión designa la presencia inevitable o fortuita de rastros de un OMG en alimentos o piensos. Lo queramos o no, esta posibilidad es real, porque así­ es la naturaleza. Poco se puede hacer para evitarlo, aparte de detener la producción de cultivos de OMG en todo el mundo o cerrar nuestras fronteras.

Nuestras propuestas de legislación sobre organismos modificados genéticamente reconocen este hecho y lo regularán en sus disposiciones. Sólo cantidades minúsculas de los OMG que no estén expresamente autorizados en Europa podrán estar presentes en los alimentos o piensos. Pero primero deberán haber sido evaluados por nuestros cientí­ficos para ver si no presentan ningún riesgo para la salud humana o animal, ni para el medio ambiente, ya que ésta es una condición previa en el proceso de su autorización formal.

La aprobación de estas propuestas, junto con la reciente adopción de la legislación revisada sobre liberación intencional en el medio ambiente de OMG, reforzará la confianza de los ciudadanos al responder a las preocupaciones que plantean y proporcionar un elevado nivel de protección para la salud pública y el medio ambiente. Esto contribuirá a levantar la moratoria de hecho que se aplica a la comercialización de OMG y la paralización de las autorizaciones de esos organismos y sus productos derivados en Europa. Además, facilitará el acceso al mercado de esos productos.

Ya dije antes que la gente siente temor ante lo desconocido. Pero en el futuro, cuando vean las palabras ‘organismo modificado genéticamente’ en la etiqueta de un producto alimenticio, tendrán un conjunto de garantí­as reales. En primer lugar, de que el producto ha sido evaluado por los más prestigiosos cientí­ficos europeos en la Autoridad Alimentaria. A menos que ellos lo autoricen, no podrá comercializarse. En segundo lugar, de que el OMG ha sido examinado por la Comisión y los representantes de todos los gobiernos. Y entonces será el consumidor el que elija.

(publicado en El Paí­s, 25 julio 2001)

 

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