RESUMEN:
Hay varios millones de embriones congelados en todo el mundo como consecuencia de la fecundación in vitro. Para discernir el destino de esos embriones, este artículo comienza revisando la naturaleza biológica del embrión humano a la luz de las más recientes aportaciones de la Biología. Se concluye que el embrión humano no puede considerarse como una simple «masa de células», sino como un organismo individual de la especie Homo sapiens. Así se justifica que el Magisterio de la Iglesia condene la destrucción de embriones o su utilización con fines de investigación o terapéuticos e incluso su misma criopreservación.
Se revisan los destinos propuestos para los embriones congelados abandonados: uso para investigación, para obtener materiales biológicos o para adopción, y se valora su eticidad a la luz de los datos científicos y del Magisterio de la Iglesia, para concluir reiterando el llamamiento a evitar toda praxis que conlleve la producción de embriones sobrantes.






