El futuro de un mundo envejecido (Ignacio F. Zabala)

  keywords: envejecimiento, ancianos, curva edad, demografí­a, jubilación  El aumento de la esperanza de vida, con el consiguiente envejecimiento de la población mundial, es un logro. El problema es que ni la sociedad ni la economí­a están adaptadas para ese cambio, que plantea nuevos problemas de atención sanitaria, recursos económicos, empleo, …

 


keywords: envejecimiento, ancianos, curva edad, demografí­a, jubilación

 El aumento de la esperanza de vida, con el consiguiente envejecimiento de la población mundial, es un logro. El problema es que ni la sociedad ni la economí­a están adaptadas para ese cambio, que plantea nuevos problemas de atención sanitaria, recursos económicos, empleo, etc. Para afrontarlos, la ONU ha organizado la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento (Madrid, 8-12 de abril), que aprobará un plan de acción. Los paí­ses ricos deberán hacer algunos reajustes, pues muchos tienen ya la población envejecida; en cambio, para los paí­ses del Sur, con una estructura de población más joven, el envejecimiento es una novedad que pondrá a prueba su capacidad de desarrollo.

 

El mundo se va a enfrentar los próximos años a un enorme envejecimiento de la población. La situación es nueva y quizás por eso la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento ha tardado 20 años en volver a celebrarse (la primera fue en Viena, 1982). Pero según la ONU, habrá cambios tan importantes que es urgente aprobar un Plan de Acción para ayudar a los gobiernos a planificar el futuro con arreglo a esta circunstancia.

Más ancianos que niños

Actualmente, la edad media en el mundo es de 26 años. Yemen es el paí­s más joven, con una edad media de 15 años; y Japón, el más viejo, con una edad media de 41 años. Para 2050, se prevé que la edad media mundial suba a 36 años. Entonces, el paí­s más joven será Ní­ger, con una edad media de 20 años; y el más viejo, España, con una edad media de 55 años.

No obstante, medio siglo es un plazo demasiado largo para hacer previsiones demográficas fiables, pero son las que se están manejando en la Asamblea. Según estas, la población mundial de más de 60 años pasará del 10% en 2000 al 21% en 2050. En cambio, el porcentaje de niños y adolescentes (0-14 años) pasará del 30% al 21%. En la actualidad, se estima que hay 629 millones de personas de más de 60 años; y si las previsiones se cumplen, serán 2.000 millones en 2050. Esto significa que por primera vez en la historia de la humanidad, la cantidad de personas mayores superará a la de niños y adolescentes. Es decir, se repetirá en todo el mundo lo que ya experimentaron las regiones más desarrolladas en 1998.

El grupo de edad que crece más rápido en todo el mundo es el de los mayores de 80 años. Sumaba 70 millones en 2000, aumenta un 3,8% anual y comprende el 12% del total de personas mayores. La razón está en el aumento de la esperanza de vida, que desde 1950 ha pasado de 46 años a 66. En los paí­ses más desarrollados, al alcanzar los 60 años, los hombres pueden esperar vivir otros 18 años y las mujeres, 23 más. Actualmente, hay 81 hombres por cada 100 mujeres mayores. Entre los más ancianos, hay sólo 53 hombres por cada 100 mujeres.

Más desequilibrio demográfico en el Norte

El envejecimiento es muy distinto según los paí­ses. La documentación previa de la Asamblea dice que en las regiones más desarrolladas, en 2000, una quinta parte de la población tení­a más de 60 años. En 2050 será una tercera parte. En los paí­ses menos desarrollados, solo el 8% tiene esa edad; sin embargo, se espera que en 2050 los mayores constituirán casi el 20% de la población.

En Asia y América Latina, la proporción personas mayores pasará del 8% al 15% entre 1998 y 2025, mientras que en ífrica se prevé que esa proporción aumente sólo del 5% al 6% durante ese perí­odo, y que después se duplique para el año 2050. En el ífrica subsahariana, el porcentaje llegará a la mitad de ese nivel. En Europa y en América del Norte, entre 1998 y 2025 la proporción de mayores aumentará del 20% al 28% y del 16% al 26%, respectivamente.

Mayores pero activos

Se ha observado que las personas mayores participan cada vez más activamente en la sociedad y están cambiando la idea de que simplemente dependen de los demás. Por ejemplo, en muchos paí­ses el cuidado de los hijos de ví­ctimas del SIDA ha recaí­do en los mayores. Además, atienden a otras personas, prestan servicios en organizaciones benéficas, colaboran en programas educativos para jóvenes, asesoran a empresas, etc.

La Asamblea reconoce que esta nueva situación se debe en gran parte a las ONG, grupos religiosos, instituciones académicas, sindicatos y, en especial, las familias, que han ideado fórmulas para seguir contando con ellos. Por eso, el Plan de Acción anima a los gobiernos e instituciones a fijarse más en los beneficios que pueden aportar los conocimientos y la experiencia de los mayores en muchos ámbitos de la sociedad.

No obstante, la principal recomendación a los gobiernos es que permitan a las personas mayores ampliar su vida laboral mientras quieran y puedan hacerlo. Además, en los paí­ses desarrollados se incorporan menos jóvenes al mercado laboral debido al descenso de natalidad. La paradoja es que los paí­ses con mayores ingresos per cápita tienden a anticipar la jubilación. En las regiones más desarrolladas, solo el 21% de los hombres y el 10% de las mujeres de más de 60 años siguen activos, mientras que en las más pobres lo están el 50% de los hombres y el 19% de las mujeres. Estas diferencias se deben a que estos paí­ses tienen sistemas de jubilación de cobertura limitada -cuando los tienen- y pagan pensiones bajas.

Nueva edad de jubilación

En cuanto a la relación de dependencia potencial -número de personas de entre 15 y 64 años por cada persona de más de 65- ha pasado de 12 personas a 9, entre 1950 y 2000. Las proyecciones para mediados de siglo indican que habrá 4 personas en edad activa por cada persona de mayor de 65 años. Este indicador dará que hablar en los próximos años, sobre todo en los programas de seguridad social tradicionales, donde los trabajadores activos pagan las prestaciones de los jubilados.

Por eso el Plan sugiere que los gobiernos alienten a los trabajadores a aplazar la jubilación completa y a permanecer en el empleo al menos a tiempo parcial. No es fácil, pero puede hacerse si se protegen los derechos adquiridos a las pensiones y las prestaciones de salud de forma que no se vean afectados por el aplazamiento de la jubilación. Por su parte, las empresas deberán reorientar, quizás, las funciones que estas personas han desempeñado hasta ese momento y reducir los incentivos para la jubilación anticipada.

Por último, se prevé que el Plan de Acción se revise cada cinco años. En ese caso, las conclusiones se llevarán al Consejo Económico y Social y a la Asamblea General de la ONU para su examen, de forma que se rompa con la periodicidad tan atí­pica que han tenido estas dos Asambleas sobre Envejecimiento.

(Publicado en ACEPRENSA. Servicio 47/02. 10 abril 2002.Madrid)

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