
En las investigaciones se utilizarán embriones sobrantes de tratamientos de fecundación in vitro, y se les observará durante los primeros siete días de desarrollo. Posteriormente serán destruidos. Las autoridades británicas desoyen así a los 150 relevantes científicos de todo el mundo que el pasado noviembre suscribieron un manifiesto en el que solicitaban la prohibición de este tipo de prácticas, «que puede llevar a una alteración irrevocable de la especia humana». El Papa Francisco recibió a los 45 integrantes del Comité Nacional de Bioética italiano. Ante ellos denunció esta experimentación, como parte de lo que él llama la «cultura del descarte»







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No soy científico. Soy una persona normal y corriente, padre de familia y profesor de primaria. Cuando contemplo la Creación me parece que estoy ante la obra más maravillosa. Cuando miro a mis alumnos me parece que estoy delante de la obra cumbre de la Creación. Cada uno de nosotros es único e irrepetible.
Creo que muchos científicos, personas y gobernantes se han olvidado de cómo fueron ellos mismos llamados a la vida y pienso ahora en los millones y millones de embriones, seres humanos, que son sacrificados en nombre del progreso y de los avances científicos. ¡No puedo entenderlo! Desde esta reflexión quiero unirme al manifiesto suscrito por los 150 científicos solicitando la prohibición de manipular embriones humanos. Espero y deseo que la comunidad internacional ponga todos los medios necesarios para que esas prácticas y otras semejantes realizadas con embriones humanos no se puedan llevar a cabo en el futuro.
José Carlos: Muchas gracias por tu valioso testimonio desde la sabiduría de la experiencia y del trato humano con las personas.