Nuevos avances con células madre adultas: cientí­ficos británicos consiguen reproducir dientes

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Una innovadora técnica permite recuperar la dentadura perdida implantando células estaminales obtenidas del propio paciente Cientí­ficos del Instituto Dental del King’s College, en Londres, creen que, en un plazo de 2 años, se podrá empezar a aplicar en seres humanos una técnica que permite sustituir los dientes perdidos por otros nuevos …

Una innovadora técnica permite recuperar la dentadura perdida implantando células estaminales obtenidas del propio paciente

Cientí­ficos del Instituto Dental del King’s College, en Londres, creen que, en un plazo de 2 años, se podrá empezar a aplicar en seres humanos una técnica que permite sustituir los dientes perdidos por otros nuevos cultivados en laboratorio. En lugar de colocar un diente postizo, se podrá implantar una bola de células madre obtenidas del propio paciente capaz de generar en pocos meses un nuevo diente en el mismo lugar donde se perdió el anterior. La innovadora intervención, que sólo necesita anestesia local, ya se ha utilizado con éxito en ratones a los que los nuevos dientes les han crecido en semanas.

Paul Sharpe, un especialista en odontologí­a del King’s College, cree que “no hay motivo por el cual no deberí­a funcionar en humanos, ya que los principios son los mismos”. Sharpe afirma que el nuevo procedimiento ofrece claras ventajas sobre el clásico método de insertar en la mandí­bula una pieza metálica que posteriormente se recubre con un diente postizo. “En la actualidad, la cirugí­a puede ser de gran envergadura y es necesario tener un hueso de la mandí­bula sólido. Esto es un problema importante para algunas personas”, asegura el investigador. Sin embargo, el nuevo método puede aplicarse prácticamente a todo el mundo, ya que la misma bola de células que reproduce el diente se encarga también de producir hueso y fijarlo en la mandí­bula.

La fuente, el propio paciente

Las lí­neas de investigación que utilizan embriones humanos para obtener células madre se enfrentan, entre otros problemas, a dos posibles efectos secundarios: que se produzca un rechazo en el enfermo al aplicarle células extrañas a su organismo y que la implantación de células con un enorme potencial para reproducirse, como son las embrionarias, pueda derivar en un tumor cancerí­geno por reproducción incontrolable de esas células, tal como ha confirmado, entre otros expertos, el catedrático de Genética de la Universidad de Alcalá de Henares Nicolás Jouve, quien defendió la utilización de células madre adultas en la II Semana Diocesana de la Familia celebrada en Granada a finales de abril. Además, la experimentación con embriones con una finalidad terapéutica plantea siempre un problema ético, al ser éstos destruidos tras la manipulación. Por el contrario, el uso de células extraí­das del propio paciente descarta, de entrada, cualquiera de los tres inconvenientes mencionados.

El procedimiento es relativamente sencillo: El especialista extrae células madre del organismo del paciente afectado y las somete a un proceso de cultivo en laboratorio. En este proceso, las células son orientadas a reproducirse con el objetivo de convertirse en el diente especí­fico que se necesita. Al cabo de un par de semanas, la bola de células obtenidas, denominada brote, ya es susceptible de ser trasplantada. A partir de ese momento, mediante una simple anestesia local, el brote se inserta a través de una pequeña incisión en el espacio de encí­a que ocupaba el diente perdido. Transcurridos unos meses, el nuevo diente ya se ha fusionado con el hueso de la mandí­bula y, a medida que va creciendo, segrega una serie de compuestos quí­micos que estimulan a las terminaciones nerviosas y a los vasos sanguí­neos a conectarse con él.

Los especialistas del King’s College creen que los espectaculares resultados obtenidos en las investigaciones con ratones se podrán conseguir también en humanos, en un plazo no superior a 2 años. La misma tecnologí­a podrí­a estar disponible para el gran público en unos 5 años. En cuanto al coste de este tipo de implantes, se calcula que podrí­a estar entre los 2.100 y los 2.900 euros, y que no excederí­a en mucho al de los que se realizan actualmente con dientes postizos.

Una donante muy especial

La prensa atenta se ha hecho eco de la efectividad conseguida en la obtención de células madre de la sangre periférica, con posibilidades de aplicación terapéutica para combatir determinadas enfermedades degenerativas. En la localidad navarra de Chantrea, una mujer de 33 años ha protagonizado un especial y generoso caso de donación: ha donado células madre sanguí­neas para que puedan ser trasplantadas a un enfermo estadounidense que reside en Seattle. El receptor de las células padece la enfermedad de Hodgkin, un cáncer en los ganglios linfáticos, y la extracción de células madre sanguí­neas llevada a cabo en el Hospital de Navarra es, casi seguro, su última oportunidad de recuperación.

El proceso de extracción de las células madre que se enviaron a Seattle se realizó los pasados dí­as 27 y 28 de abril. Con este proceso, se evita la extracción de médula ósea, una técnica que se utiliza para poder administrar tratamientos de quimioterapia y radioterapia a pacientes con diversos tipos de hemopatí­as, como leucemias o aplasias. El nuevo sistema es mucho menos agresivo y evita el ingreso del donante y el empleo de anestesia.

Previamente a la extracción, como la que se acaba de practicar en el Hospital de Navarra, se estimula durante cinco dí­as la producción de células madre en la persona donadora, mediante una inyección subcutánea de factores de crecimiento. Al quinto dí­a, se procede a la extracción con una máquina a la que el donante debe permanecer conectado durante varias horas. La máquina selecciona las células madre extraí­das de uno de sus brazos, las aloja en una bolsa y devuelve el resto del lí­quido sanguí­neo al donador por una ví­a paralela conectada al otro brazo.

Puestos al habla con Jesús Gastearena, jefe de Hematologí­a y Hemoterapia del Hospital de Navarra, el experto en este tipo de investigaciones no nos ha podido confirmar la evolución que ha seguido el enfermo desde que se le aplicó el trasplante, pero nos corrobora que este tipo de intervenciones es muy común desde hace unos 8 años en el centro hospitalario para el que trabaja. De hecho, en todo este tiempo, han “exportado” sangre de estas caracterí­sticas a todo el mundo.

La Administración, con las embrionarias

Mientras se van sucediendo las noticias que nos hablan de buenos resultados obtenidos en la investigación con células madre adultas, el Gobierno español sigue empecinado en favorecer la ví­a de estudios que tienen en la destrucción de embriones su principal fuente de “materia prima”. El Ministerio de Sanidad tiene en mente una nueva ley que regule la obtención de células madre y las técnicas de reproducción asistida, mucho más permisiva que la actual. De hecho, el Gobierno retira el recurso que habí­a interpuesto el anterior Ejecutivo del Partido Popular contra la ley andaluza que regula la investigación con embriones humanos sobrantes de procesos de fecundación in vitro, un autentico “chollo” para los cientí­ficos partidarios de la llamada clonación terapéutica.

Dos apuntes más para concluir esta argumentación con respecto a la posición de las administraciones: Primero, los estudios con células madre embrionarias se iniciaron hace 4 años y aún no han curado a nadie de nada, mientras que las adultas empezaron en 2002 y ya se han aplicado con éxito en tratamientos e intervenciones clí­nicas de diferente í­ndole.

En segundo lugar, una noticia publicada en EL MUNDO del pasado 29 de abril informaba de que una empresa californiana, Genetic Saving & Clone, ha comenzado a clonar, por encargo de particulares, 5 gatos domésticos al “módico” precio de 50.000 dólares. Si estos excéntricos clientes son capaces de desembolsar esta astronómica cifra por un gato (mientras millones de personas mueren de hambre en el mundo), ¿qué no pagarán por un clon humano el dí­a que se levante la veda?

A modo de reflexión y a la vista de los nulos resultados obtenidos con la manipulación de embriones, ¿no será ésa la finalidad última de aquellos que se empecinan en clonar embriones para uso terapéutico?

Josu de la Varga

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