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3 comments on «Richard Cohen, Comprender y sanar la homosexualidad. LibrosLibres. Madrid (2004).»

  1. Tobias Jesus dice:

    Soy un hombre de 28 años de edad y deseo compartir mi experiencia para dar esperanza a personas con tendencia homosexual hombres y mujeres que están buscando salir de esta situación muchas veces con desesperación.

    Desde los 7 años estuve inmerso en un ambiente muy religioso y espiritual católico en mi familia, entonces Dios estuvo siempre presente en mi vida hasta el día de hoy. Sin embargo desde niño yo tenía esta tendencia, y en la juventud hasta los 24 años me adentré en este mundo. Algunas veces parecía que iba a encontrar lo que buscaba pero era como un espejismo, no encontraba lo que buscaba.

    Cuando yo caía en la masturbación, pornografía, chats y aun cosas mas graves, me sentía después muy mal, porque sabia que eso ofendía muy seriamente a Dios. Enseguida iba a buscar el perdón de Dios en la confesión, sin embargo yo mismo no me perdonaba, me rechazaba y desgraciadamente, de manera inconsciente empecé a odiarme.

    Después, en un momento estuve aun mas alejado de Dios que en cualquier otro momento por una persona: parecía que en realidad era lo que tanto buscaba pero después empezó a parecer una falsedad. En la parte académica universitaria no estaba tampoco teniendo los resultados que yo esperaba después de años de esfuerzo, esto era algo que me estaba atormentando. Por lo que en ese momento empecé a sentir con mucha necesidad la presencia y la acción de Dios en mi vida por que yo ya no podía hacer nada más.

    Entonces mi hermano me invitó a un retiro espiritual, yo ya había asistido a muchas cosas de Dios: retiros, congresos, grupos, oraciones etc. Pero en este retiro como nunca antes, Jesús se me reveló de una manera muy fuerte y profunda, aunque no lo vi, sentí fuertemente su presencia y que Él me amaba muchísimo. Al final vi de una manera un poco borrosa a la Virgen María.

    Después de eso no pude ser igual, fue algo que me marcó bastante. Cambié mi vida radicalmente. Me alejé de todas las personas relacionadas a mi vida anterior en especial aquellas que podrían llevarme directa o indirectamente a seguir en la tendencia homosexual y opté por eliminar mi cuenta de Facebook. No sabía muy bien que debía hacer, solo se que debía cambiar. Entonces empecé a orar bastante, pedirle perdón a Dios, darle gracias, pedirle que me sanara y liberara de todo lo malo, y a hacer el esfuerzo de no ofenderlo más a toda costa.

    La experiencia que había vivido en el retiro me infundió un gran temor de ofender a Dios, por lo que aun a pesar de lo casi imposible dejé de caer en la masturbación, pornografía y chats. Dejé la televisión y películas porque aunque fueran corrientes, cuando había un personaje hombre yo habría podido consentir esa tendencia de nuevo. Y cuando tenía un pensamiento de ese tipo o alguna mirada también los rechazaba inmediatamente con la oración.

    Pasó el tiempo y las cosas se pusieron difíciles, peores que antes; en la parte académica tuve que bajar bastante la cabeza, aprender la virtud de la humildad, y de manera muy especial la confianza en Dios. Un trauma de mi niñez, el cual voy a explicar mas adelante, tenía mucho que ver en esta situación como en otras. No tuve otra opción sino la de hacerme como un niño en las manos de Papá Dios. Confiar en Él así no entendiera, y a pesar de las dificultades que parecían empeorar. Esto duró dos años y medio, y en ese ultimo medio año empezó a pasar algo muy raro para mi. Cuando menos me llegaba a la cabeza la idea de que yo era un hombre, y esto trataba de apoderarse de mí por completo. Aunque por sentido común yo sabia que lo era, no me sentía como tal. Era una situación muy complicada para mí, eso no podía encajar, en ese momento sentía cualquier cosa, menos que yo fuera un hombre, en realidad me sentía alguien muy débil e indefenso, muy herido, como un niño pequeño. Cuando ocurría eso duraba un día y después yo lo rechazaba porque lo sentía como una carga insoportable e incomprensible para mí. Este mismo evento ocurrió varias veces, aproximadamente cada 3 o 4 semanas. Y siempre terminaba desechándolo. Cada vez se fueron tornando más fuertes estos sucesos, y empecé a sentir y tener unas pequeñas visiones de que El Sagrado Corazón de Jesús era el autor de todo esto,

    Consultaba en la Palabra de Dios constantemente, y me decía con mucha frecuencia que yo debía perdonar, amar y amarme. Tuve que aceptar que Dios ya me había perdonado, aceptar y sentir que Él me amaba; perdonarme, amarme a mi mismo y mi cuerpo, eso es indispensable.

    1. Tobias dice:

      Empecé a ir a donde un psicólogo, por recomendación de mi hermano y mi mamá, el mismo que me había visto cuando yo tenía 11 años, es un psicólogo creyente católico. Tuve tres consultas, y me dijo que anotara en un papel todo lo que recordara de los eventos difíciles de mi niñez, ya que cuando yo tenía 10 años tuve una situación muy difícil: de un momento a otro yo no quise volver al colegio, me daba mucha ansiedad y miedo, no quería sino estar en la casa con mi mamá y que nadie me preguntara nada del porque de eso, ni me molestara. Somatizaba enfermedades, mi madre no sabia que hacer etc. Al otro año intenté volver pero no pude. Hasta un año y medio mas o menos pude volver a otro colegio. Yo no entendí nunca eso que me sucedió, tuve unos síntomas pero no entendí las causas. Eso tuvo consecuencias en el resto de mi vida hasta hace poco etc.

      Entonces en dos ocasiones traté de hacer la tarea que me había puesto el psicólogo de recordar esa época de mi niñez a ver que nuevo podría encontrar, pero simplemente no pude recordar nada nuevo, y en esas dos ocasiones por la noche no pude dormir casi nada. Pero cuando menos un poco después de ir a la Sagrada Eucaristía (Juan 6:53-57), (yo iba diariamente y actualmente lo hago) llegué a mi casa y empecé a ver como en visión o a recordar cosas de ese momento de mi niñez: una violación sexual (He sabido de que cuando se tiene un trauma, la mente puede llegar a olvidarlo debido a su gravedad, “amnesia disociativa”). Inmediatamente y como siempre traté de perdonar a esa persona con oración, y después empecé a sentir como si se quitara algo de mí, y que recobraba mi identidad como hombre. Otro día después de rezar el Santo Rosario, pude recordar otros eventos mas.

      Aun después de haber hecho estos avances tan grandes en este camino de sanación interior de mi vida, en varios momentos sentí que estaba otra vez igual que antes. Se apoderaba de mí la tristeza, y regresaban los pensamientos homosexuales, sin embargo yo seguía confiando en Nuestro Señor Jesús, sin preocuparme, Él esta y ha estado siempre conmigo.

      Perseverando en mi oración y confianza en Dios, entendía mas cosas por medio de la palabra de Dios: que todos los hombres somos iguales, aunque cada uno con diversidad de dones y habilidades no hay uno que sea mas que otro, formamos todos un mismo cuerpo (1Corintios 10:17), todos imagen y semejanza de Dios, con la misma dignidad. Cuando estaba con otro hombre, o un grupo de hombres, muchas veces sentía que yo era diferente, vulnerable, y sentía la atracción homosexual. Ahora he entendido que yo soy como cualquier otro hombre, y tengo que sentirme como tal independientemente del orgullo que el otro pueda tener, la rudeza, el ser atlético, una apariencia física “mejor” etc.

      Yo seguía pidiéndole por medio de la Palabra, a Dios que me hablara. Yo no entendía porque me seguía diciendo que yo debía amar a mis enemigos y perdonar, – ¡yo sentía que ya había perdonado a todos!-. Sin embargo con la ayuda del Espíritu Santo y con paciencia, pude entender que yo tenia que ir mas allá: tenia que ver al otro, a mi prójimo como lo ve Jesús, ni con malos deseos, ni miedo, ni evadiéndolo, ni distante; mas bien con amor, un amor cercano de hermano.

      Cuando yo veía un hombre normalmente yo evadía la mirada o el contacto cercano pues los pensamientos e imágenes impuras llegaban a mi cabeza. Pero siguiendo lo que había entendido con la ayuda Del Espíritu Santo, empecé a buscar tener mas bien un contacto cercano filial. Eso produjo en mi dos reacciones: por un lado empecé a experimentar de nuevo y con mucha fuerza un estado de ansiedad, angustia, y debilidad etc, como reviviendo el trauma de mi niñez, pero por el otro lado me dí cuenta que yo tenía una sed muy grande de esa cercanía. ¡Tenia que ya superar todo los malos recuerdos y sentimientos totalmente y de una vez por todas para sanarme!, la oración, la búsqueda del perdón, el amor filial y cercano hacia los hombres rechazando todo mal pensamiento fue la solución y sanación decisiva y total.

      Al seguir en este proceso, sanadas las heridas y llenados los vacíos de forma gradual, siento realmente que soy un hombre nuevo de la mano con Jesús. Por la gracia de Dios se ha ido toda atracción o pensamiento homosexual, y recobro de forma natural una atracción sana por las mujeres. No solo eso, he sanado mi vida, mi historia y mi relación con Dios. Me siento feliz, mucho mejor. Me han llegado también otras grandes bendiciones en mi trabajo y estudio. Me alimento de Jesús Eucaristía y le visito diariamente (Mc 14:22-24,) y constantemente invoco a su Madre María Santísima que también es mi madre Ap(11:19 y 12).

      Pedí auxilio a Dios desde el fondo de mi alma y Él me escuchó. Claro que hay bendiciones, pero también seguirán habiendo problemas y dificultades. Tengo que seguir unido a Jesús para mantenerme en pie. Yo no puedo hacer nada, ni soy nada sin Él.

  2. Tobias Jesus dice:

    Empecé a ir a donde un psicólogo, por recomendación de mi hermano y mi mamá, el mismo que me había visto cuando yo tenía 11 años, es un psicólogo creyente católico. Tuve tres consultas, y me dijo que anotara en un papel todo lo que recordara de los eventos difíciles de mi niñez, ya que cuando yo tenía 10 años tuve una situación muy difícil: de un momento a otro yo no quise volver al colegio, me daba mucha ansiedad y miedo, no quería sino estar en la casa con mi mamá y que nadie me preguntara nada del porque de eso, ni me molestara. Somatizaba enfermedades, mi madre no sabia que hacer etc. Al otro año intenté volver pero no pude. Hasta un año y medio mas o menos pude volver a otro colegio. Yo no entendí nunca eso que me sucedió, tenía unos síntomas pero no entendía las causas. Eso tuvo consecuencias en el resto de mi vida hasta hace poco etc.

    Entonces en dos ocasiones traté de hacer la tarea que me había puesto el psicólogo de recordar esa época de mi niñez a ver que nuevo podría encontrar, pero simplemente no pude recordar nada nuevo, y esas dos noches no pude dormir casi nada. Pero cuando menos un poco después de ir a la Sagrada Eucaristía (Juan 6:53-57), (yo iba diariamente y actualmente lo hago) llegué a mi casa y empecé a ver como en visión cosas de ese momento de mi niñez: una violación sexual una herida muy fuerte en mi ser como varón (He sabido de que cuando se tiene un trauma, la mente puede llegar a olvidarlo como mecanismo de defensa propia, “amnesia disociativa”). Inmediatamente y como siempre traté de perdonar a esa persona con oración, y después empecé a sentir como si se quitara algo de mi, y con mucha vehemencia recuperaba mi identidad de varón. Otro día después de rezar el Santo Rosario, pude recordar otros eventos de mi niñez.
    Además de la oración, y la confianza en Dios es necesario también tener una actitud constante en el diario vivir. Yo vivía en el trauma y en la tristeza y no superaba ese estado, ahora debo estar en la humildad, perdonar, amar, y estar ¡siempre alegre!.
    En varios momentos sentí que estaba otra vez igual, aun después de tantos avances. Se apoderaba de mí otra vez la tristeza, y regresaban los pensamientos homosexuales, sin embargo seguía confiando en Jesús, así como lo hago ahora, Él esta y ha estado siempre conmigo. Se desaparecía poco a poco todo esto del pasado, sin angustiarme, Él hacia su obra así yo no entendiera.

    Poco a poco he ido comprendiendo más. Ahora entiendo por medio de la Palabra de Dios que todos los hombres somos iguales, no hay un hombre que sea mas hombre que otro, Dios nos hizo a todos del mismo cuerpo (1Corintios 12-13), todos imagen y semejanza de Dios, con la misma dignidad. Cuando estaba con otro hombre, o un grupo de hombres, muchas veces sentía que yo era diferente. Me sentía vulnerable, y sentía la atracción homosexual. Ahora he entendido que yo soy tan hombre como cualquier otro hombre, independientemente del orgullo que el otro pueda tener, la rudeza, el ser atlético, una apariencia física “mejor”, o la pobreza o la ignorancia etc. Esto mismo en el caso de las mujeres.

    Ahora con mucha mayor estabilidad, siento que soy un hombre diferente, ¡¡¡ Yo soy ese hombre que tanto buscaba, recuperé mi identidad perdida!!!.

    La gente me respeta y me tiene en cuenta muchísimo mas que antes, me siento mucho mejor. Siento también ahora una atracción sana y verdadera hacia las mujeres.
    Me han llegado también otras muchas y enormes bendiciones en mi trabajo y estudio. Me alimento de Jesús Eucaristía y le visito diariamente (Mc 14:22-24,) y constantemente invoco a su Madre María Santísima que también es mi madre Ap(11:19 y 12).

    Pedí ayuda a Dios desde el fondo de mi alma y Él me escuchó. Claro que hay bendiciones, pero también seguirán habiendo problemas y dificultades. Tengo que seguir unido a Jesús para mantenerme en pie. Él es lo es todo.

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