El 17 de marzo CNN promovía los resultados de un estudio que sugería que los tratamientos hormonales tendrían un efecto beneficioso en la salud mental de adultos que se identifican como transgénero, y al día siguiente Le Monde afirmaba que «la investigación ha demostrado consistentemente los efectos positivos del acceso a cuidados de afirmación de género»[1]. ¿Es realmente así?
Análisis realizado por la periodista y ensayista Pauline Arrighi, autora de Los estragos del género (Éditions du Cerf).
«La investigación ha demostrado consistentemente los efectos positivos del acceso a los cuidados de afirmación de género». Esto es lo que afirman dos médicos y un abogado en un artículo publicado en la revista The New England Journal of Medicine (NEJM)[2], retomado por Le Monde, con el objetivo de denunciar «las leyes represivas y transfóbicas adoptadas en Estados Unidos desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca». Por su parte, el psiquiatra Jack L. Turban[3] asegura que estos «cuidados» cuentan con un apoyo «inequívoco» por parte de «grandes organizaciones médicas».
Pero, ¿de qué tipo de apoyo se está hablando exactamente?
¿Hasta qué punto estos supuestos consensos médicos responden a intereses económicos y financieros más que a evidencias científicas sólidas?
En su sitio web, la revista NEJM enumera la lista de sus patrocinadores. Entre ellos figuran:
- Pfizer.
- Bayer.
- Novo Nordisk.
- andoz[4].
Estos laboratorios producen hormonas utilizadas en las «transiciones de género»[5]. Por su parte, Jack L. Turban ha recibido financiación de los laboratorios Arbor y Pfizer[6].
No todas las personas que se identifican como transgénero siguen tratamientos hormonales, pero estos son promovidos por activistas y médicos “transafirmativos” como solución a la disforia de género.
El objetivo es aproximar al máximo la apariencia física al sexo opuesto. En el caso de las jóvenes, se administra testosterona sintética. Estos tratamientos ya existían previamente, prescritos a hombres con hipogonadismo. Sin embargo, su efecto sobre el organismo femenino adolescente es radicalmente distinto.
Cabe destacar que los sustitutos de testosterona carecen de autorización de comercialización para este uso específico. Entre los productos disponibles, la empresa Bayer fabrica y distribuye Androtardyl, mientras que Pfizer provee Dégo-testosterona.
Los varones que se identifican como transgénero reciben inhibidores de testosterona, en ocasiones combinados con progestágenos y estrógenos. Estos tratamientos también están comercializados, pero para otra población diana: mujeres que requieren alivio de los síntomas menopáusicos.
Entre los fármacos utilizados destacan el Activelle (Novo Nordisk) y el estradiol (producido por Novartis y Sandoz).
Las «transiciones de género» representan una nueva oportunidad comercial para las hormonas sexuales de sustitución ya producidas y disponibles en el mercado. Para los laboratorios farmacéuticos, el activismo a favor de la «transición de género» medicalizada constituye una inversión rentable.
La influencia de los lobbies
El artículo de Le Monde, que sigue defendiendo el uso de tratamientos hormonales en menores fuera de cualquier indicación autorizada, cita un estudio de los Dres. Claire Vandendriessche y David Cohen[7]—quienes dirigen una unidad especializada en menores trans o en cuestionamiento de género en el hospital parisino de la Pitié-Salpêtrière—.
En este hospital, la Consulta de Diversidad de Género declara en su sitio web haber establecido un acuerdo de colaboración con las asociaciones de personas transgénero OUTrans, Espace Santé Trans y Acceptess-T, así como con la asociación Grandir Trans —que agrupa a 1300 familias de niños y adolescentes transgénero—[8].
Las organizaciones OUTrans, Espace Santé Trans y Acceptess-T están afiliadas a la WPATH (Asociación Profesional Mundial para la Salud de las Personas Transgénero). Esta última, de hecho, es mencionada en múltiples ocasiones en el «Informe sobre la salud y los itinerarios de atención de las personas trans, presentado al Sr. Olivier Véran, Ministro de Asuntos Sociales y Salud» en enero de 2022 [9].
Esta organización tiene como objetivo: «ofrecer orientación clínica a profesionales sanitarios para apoyar a personas transgénero y de género diverso (transgender and gender diverse) en el acceso a itinerarios seguros y efectivos que les permitan alcanzar un bienestar personal duradero con su ser generizado»[10].
Las recomendaciones de la WPATH carecen, además, de fundamento científico. La primera prescripción de bloqueo puberal en 2001 se basó en un estudio realizado con un único individuo [11]. La segunda (2012) recurrió al Protocolo Holandés (Dutch Protocol), cuyos errores metodológicos fueron posteriormente demostrados.
Desde entonces, la publicación de documentos filtrados deberían haber comprometido irrevocablemente la confianza de los líderes políticos en esta institución. El 4 de marzo de 2024, el presidente de la ONG Environmental Progress, Michael Shellenberger, y la periodista Mia Hughes sacaron a la luz intercambios privados entre miembros de la WPATH en un foro interno [12].
Estas revelaciones demuestran que los expertos al mando de la organización son conscientes de la falta de fiabilidad de sus propios métodos.
«Reconocen que sus pacientes a veces son demasiado jóvenes para comprender los efectos de las hormonas sobre su fertilidad»[13].
Los niños no pueden consentir libremente el volverse infértiles –ni a renunciar a toda capacidad de experimentar placer sexual–. Los médicos admiten igualmente que, en ocasiones, los propios padres no comprenden las consecuencias de los tratamientos administrados a sus hijos.
En el foro cuyos mensajes fueron filtrados, algunos miembros de la organización expresan dudas sobre la capacidad de consentimiento informado por parte de pacientes psicóticos. Sin embargo, estas preocupaciones son descartadas con superficialidad por sus colegas, sin que se implementen cambios.
Las llamadas «transiciones de género» —especialmente en menores— siguen siendo promovidas por lobbies ideológicos y financieros, todo ello bajo un aparente manto de rigor científico.
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[1] Lilas Pepy, Transidentités : une étude française contredit une théorie antitrans, Le Monde, 18 mars 2025
[2] David R.A. Coelho, M.D., M.P.H., Alexander L. Chen, J.D (2025) “Advancing Transgender Health amid Rising Policy Threats” DOI: 10.1056/NEJMp2416382
[3] Turban JL, King D, Kobe J, Reisner SL, Keuroghlian AS (2023) “Access to gender-affirming hormones during adolescence and mental health outcomes among transgender adults”. PLOS ONE 18(6): e0287283. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0287283
[4] https://www.jwatch.org/about/sponsor-distribution
[6] Voir la mention “Funding: JLT received a pilot research award for general psychiatry residents from The American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, supported by Industry Sponsors (Arbor and Pfizer)” dans Turban JL, King D, Kobe J, Reisner SL, Keuroghlian AS (2023) Correction: Access to gender-affirming hormones during adolescence and mental health outcomes among transgender adults. PLoS ONE 18(6): e0287283. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0287283
[7] Vandendriessche, C., Cohen, D. Social factors behind the AFAB predominance in LGBT youths: evidence from a large European survey. Eur Child Adolesc Psychiatry (2024). https://doi.org/10.1007/s00787-024-02595-4
[8] Page « Consultation diversité de genre » du site de l’Ideal, Institut des Pathologies du développement de l’enfant et de l’adolescent https://ideal.aphp.fr/formations/consultation-identite-sexuee/
[9] https://sante.gouv.fr/IMG/pdf/rapport_sante_des_personnes_trans_2022.pdf
[10] Voir les définitions sibyllines du Planning familial, qui intervient auprès des établissements d’enseignement secondaire public https://www.planning-familial.org/sites/default/files/2020-10/Lexique%20trans.pdf
[11] Cohen-Kettenis, P., van Goozen, S. Pubertal delay as an aid in diagnosis and treatment of a transsexual adolescent. European Child & Adolescent Psychiatry 7, 246–248 (1998). https://doi.org/10.1007/s007870050073
[12] Dans un rapport de plus de deux cents pages intitulé « The WPATH Files : Pseudoscientific Surgical and Hormonal Experiments on Children, Adolescents and Vulnerable Adults » (« Les fichiers de la WPATH : expérimentations chirurgicales et hormonales sur enfants, adolescent.es et adultes vulnérables ») https://environmentalprogress.org/big-news/wpath-files
[13] Hanna Barnes, Why disturbing leaks from US gender group WPATH ring alarm bells in the NHS, The Guardian, 9 mars 2024
Publicada en Genethique | 04 de abril de 2025 | «Transition de genre»: des «études» sous influence






