
La sentencia refuerza el derecho de los farmacéuticos que se niegan a vender la “píldora del día después” sobre la base de la objeción de conciencia y está de acuerdo con la aclaración de la Comisión de la UE para la Directiva 2001/83/CE, de marzo de 2015, que se refiere a las prescripciones médicas. El fallo histórico podría fomentar el debate en Europa sobre la fácil disponibilidad de anticonceptivos con un efecto abortivo.






